La construcción de viviendas se mantiene a niveles sostenidos


La construcción de viviendas se mantiene a niveles sostenidos

En 2009 fueron autorizados casi 131 mil metros cuadrados. En lo que va de 2010 se extendieron permisos para desarrollar 769 viviendas residenciales.

Pese a haber sufrido un retroceso a causa de la crisis económica internacional desatada en 2008, la construcción de viviendas en Mar del Plata se mantiene a un ritmo sostenido, motorizada en la mayoría de los casos por inversores reticentes a recurrir al crédito bancario para financiarse y que eligen a los “ladrillos” como refugio para sus ahorros.
Si bien se está lejos de alcanzar las cifras de los años de mayor bonanza económica del país, como fueron 2006 y 2007, los datos de la Dirección de Obras Privadas del municipio confirman lo que cualquier vecino de Mar del Plata puede comprobar con sus propios ojos, sobre todo, en barrios aledaños a la zona céntrica.
Hoy existen en marcha numerosos proyectos inmobiliarios, especialmente edificios, que comenzaron a modificar el paisaje de barrios tradicionalmente ocupados por casas bajas.
Las cifras más recientes elaboradas por la comuna a las que tuvo acceso LA CAPITAL indican que en 2009 -en cuyo transcurso fue aprobada la mayor parte de los proyectos que están siendo ejecutados- se extendieron permisos para desarrollar 769 obras residenciales.
De ellas, 560 correspondieron a viviendas unifamiliares y las 209 restantes a multifamiliares, entre las que figuran complejos, dúplex y edificios horizontales. Esto significa que en total, fueron autorizados casi 131 mil metros cuadrados para la construcción de viviendas en la ciudad durante 2009, convirtiéndose en obras actualmente visibles.
Para el secretario de Planeamiento Urbano de la comuna, José Luis Castorina, en esta época pueden encontrarse algunos rasgos distintivos respecto de cómo se desarrollaba el negocio de la construcción en Mar del Plata en años anteriores como en 2005, 2006 ó 2007. A diferencia de lo que ocurría en aquel momento, si bien la costa sigue siendo un punto atractivo, se advierte que el mayor caudal de inversiones se dirige al macrocentro y a algunos barrios bien ubicados, como La Perla, las inmediaciones del Hospital Materno o Chauvín. Otra zona muy activa en este aspecto es la que se ubica entre la vieja terminal de micros y la calle Güemes, donde en estos momentos existen unos 15 edificios residenciales en plena etapa de obra.
Se trata de sectores de mediana densidad en los que está autorizada la construcción en altura, pero donde durante décadas predominaron los chalets y las casas bajas. Hoy ese paisaje está cambiando bruscamente con la aparición de edificios de entre 5 y 6 pisos, que también tienen ciertas diferencias respecto de los que se construían hasta hacía pocos años.
Las nuevas obras de propiedad horizontal que se ejecutan en estos barrios ya no privilegian tanto la incorporación de amenities -como piletas de natación, gimnasios o play rooms- como sí sucedía y aún ocurre en el caso de los edificios más próximos a la costa. Para Castorina esto sucede porque la mayoría de estos emprendimientos está dirigida a marplatenses que buscan una vivienda permanente y se sabe que en la ciudad “no existe un mercado lo suficientemente amplio como para aceptar el incremento de las expensas” por la existencia de esta clase de servicios extras.

Perfil de inversores

Tanto en el sector público como en el privado hay coincidencia en que quienes motorizan hoy el negocio de la construcción son personas que poseen un excedente de dinero y que no recurren a los bancos para tomar crédito ni para depositar sus ahorros. Se trata muchas veces de grupos de profesionales -en ocasiones hasta de amigos- con buenos ingresos que se asocian para invertir en la construcción o que le aportan su capital a empresas constructoras para que lleven adelante algún proyecto.
Esto les permite obtener una ganancia o convertirse en usuarios finales de propiedades a estrenar al costo.
Según Castorina, desde el punto de vista legal, en la ciudad existen algunas condiciones que son aprovechadas por los inversores, como la posibilidad de construir un piso más cumpliendo con el requisito de estilizar el edificio dejando libres las medianeras y la planta baja. Así, desde el punto de vista urbanístico se trata de lograr un conjunto edilicio más armónico y se le da la chance al constructor de sumar más unidades de departamentos para mejorar su rentabilidad. Además existen zonas especialmente promocionadas, como la calle Alem entre O’Higgins y Paso, donde hoy existen varios proyectos en marcha.
Para el martillero Miguel Angel Valencia es evidente que por estos días en Mar del Plata existe “una gran cantidad de obras en ejecución” y aseguró que “hay un buen nivel de comercialización” pese a que los niveles de venta “no son todo lo fluido que desearíamos”.
En su opinión el mercado suele mostrarse sensible a los vaivenes del país, al punto que cada vez que existen conflictos políticos de alta resonancia la demanda “se retrae de manera muy clara”.
Por caso, en los días en los que las disputas entre la dirigencia política parecen aquietarse, es cuando se concreta el mayor caudal de ventas. Valencia coincidió en que a diferencia de lo que sucedía hasta hacía poco tiempo, en la actualidad la inversión inmobiliaria para vivienda “está más esparcida por toda la ciudad”. Y explicó que de acuerdo a la zona, se perciben diferencias respecto del público. “En el caso de los edificios cercanos al centro, la mayor demanda la ejercen los marplatenses. Pero cuando nos acercamos a la costa la tendencia cambia radicalmente y nos encontramos con que el 60% ó 70% de los clientes son personas de otras ciudades”, explicó.

Proyectos controvertidos

El negocio inmobiliario genera en algunos sectores de Mar del Plata tensiones que en la actualidad, están en pleno proceso de resolución. Un caso emblemático se relaciona con el proyecto para construir un edificio de 18 pisos en Güemes y la costa, rechazado por los vecinos de la zona que iniciaron una demanda judicial oponiéndose al avance de la obra.
La actual gestión municipal tuvo claras opiniones en contra de este emprendimiento, autorizado durante la intendencia de Daniel Katz. Pero en concreto no adoptó ninguna decisión a la espera de que haya un fallo firme de la Justicia.
Otro proyecto controvertido es el que está previsto para la esquina de Garay y la costa, donde está planeada la construcción de otro edificio Maral. La iniciativa fue planteada en el Concejo Deliberante donde no prosperó, por lo que los inversores iniciaron un nuevo trámite por otra vía, recurriendo al Consejo de Inversiones que integran funcionarios del Ejecutivo. Ese organismo deberá dar una opinión sobre la propuesta y eventualmente sugerir de qué manera podría ser autorizada la obra. Por estos días el Concejo Deliberante fue escenario de algunas discusiones respecto de un proyecto de ordenanza del concejal radical Fernando Rizzi, destinado a fomentar la construcción de edificios de altura en la bahía de Punta Mogotes. Para el edil, con esta medida se orientaría a los inversores hacia una zona que requiere un desarrollo urbanístico que no afectaría a las playas. Pero algunos vecinos de la zona se mostraron disconformes con la idea.

fuente: diario la capital

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