El impacto en Mar del Plata del Plan de Regionalización de Buenos Aires


por Alejandro Aníbal García (*)

La provincia de Buenos Aires implementará una revolucionaria reforma de su estructura de gobierno, con el objeto de impulsar y equilibrar el desarrollo social y económico de sus localidades. Se pretende diseñar una estructura descentralizada dividiendo el territorio bonaerense en regiones administrativas que aglomeren distintos municipios de cada zona, sin afectar la autonomía propia de los 135 existentes.

El gobernador Daniel Scioli, instruyó al presidente del Grupo Bapro, Santiago Montoya, para la realización y ejecución del Plan Estratégico de Regionalización de la provincia. Según sostuvo: “Esta es una política de Estado y una reforma muy profunda que nos dará las herramientas para tener una provincia más equilibrada con un Estado más eficiente y cerca de la gente”. Por su parte Santiago Montoya afirmó que: “Este plan es la respuesta a los reclamos de la ciudadanía que nos pide menos burocracia y más soluciones”.

Nuestra provincia cuenta con 15 millones de habitantes distribuidos en 30 millones de hectáreas con grandes desequilibrios económicos, sociales y territoriales que dificultan la gestión eficiente de un modelo de organización equilibrado. El Producto Bruto Geográfico de Buenos Aires es de 140.000 millones de dólares, casi el 40% del total de los bienes y servicios producidos en el país. Sin embargo, las disparidades de desarrollo y problemáticas entre diferentes ciudades son una realidad. No es lo mismo la situación existente en una localidad del conurbano, a las existentes en La Plata, Azul, Bahía Blanca o Mar del Plata.

El Plan de Regionalización

La misión principal del plan es descentralizar la administración pública provincial concentrada en La Plata a través de la creación de regiones, con el objetivo de fortalecer las autonomías municipales e impulsar los perfiles productivos de cada zona. Todo esto teniendo en cuenta las necesidades específicas de los ciudadanos de cada localidad. Hoy en día el contacto más directo que tiene el Ejecutivo provincial con los intendentes, radica en los viajes esporádicos que pueden realizar estos últimos hacia La Plata, o viceversa, para gestionar las obras públicas necesarias para sus jurisdicciones.

El primer desafío del Plan Estratégico de Regionalización de Buenos Aires consiste en delimitar regiones que agrupen una serie de municipios, a fin de homogeneizar y unificar bajo un mismo criterio las divisiones territoriales de los diferentes organismos públicos. De este modo se pretende lograr mayor eficiencia e inmediatez en su accionar. Resulta anacrónico que en la actualidad contemos con divisiones administrativas de las más diversas. Por ejemplo: el Ministerio de Asuntos Agrarios divide a la provincia en 7 regiones, el Ministerio de Salud en 12 regiones sanitarias, el Ministerio de Justicia y Seguridad en 32 Jefaturas Departamentales dependientes de la Policía Bonaerense, IOMA en 14 regiones, el Registro de las Personas en 19 delegaciones y el Ministerio de Trabajo en 46 delegaciones regionales.

Otro avance fundamental consiste en la descentralización en la administración de los recursos presupuestarios destinados para la inversión y el gasto público, gestionados desde La Plata. Se estima que una vez completada la reforma podrían transferirse a las regiones hasta un 16% de los gastos en bienes de uso y transferencias ($ 10.600 millones), llegando incluso a un 46% de los recursos presupuestarios del total de la provincia si se transfieren los gastos en personal ($ 30.200 millones). Cabe aclarar que todos estos recursos no afectarán de ningún modo los que actualmente recibe cada municipio en concepto de coparticipación. De esta manera, cada región podrá invertir de manera más eficiente los recursos generados por sus vecinos en las obras públicas y servicios que realmente necesiten y reclamen sus empresarios y ciudadanos.

Las regiones estarán administradas por un ministro regional, quien será un delegado directo del gobernador, y tendrá a su cargo la coordinación y articulación de las políticas públicas a fin de acercar la gestión del Poder Ejecutivo a las necesidades particulares de los municipios nucleados en torno a cada región.

Su implementación inicial será mediante una ley para luego poder ir avanzando en una eventual incorporación a la Constitución provincial.

Capital de la Tercera Región

Las regiones serán delimitadas teniendo en cuenta características poblacionales, socioeconómicas y territoriales para fomentar las potencialidades productivas de cada una. Se contempla la creación de 5 regiones y 1 región capital. Una de ellas, la Región Conurbano, se dividirá en 4 subregiones.

La región capital tendrá eje en La Plata, Berisso y Ensenada, siendo el centro administrativo de la provincia.

La Región Conurbano estará compuesta por la subregión 1 integrada por Campana, Escobar, San Fernando, San Isidro, Vicente López, Tigre, Malvinas, San Miguel, José C. Paz, Pilar, Luján y General Rodríguez. La subregión 2 estará integrada por Las Heras, Marcos Paz, General San Martín, Tres de Febrero, Merlo, Moreno, Morón, Ituzaingó y Hurlingham. La subregión 3 estará integrada por la Matanza, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, Ezeiza y Cañuelas y la subregión 4 por Brandsen, San Vicente, Presidente Perón, Florencio Varela, Almirante Brown, Berazategui, Avellaneda, Quilmes y Lanús.

Las regiones del interior serán la Región 1, con epicentro en Pergamino y San Nicolás; la Región 2 con epicentro en Olavarría; la Región 3, con epicentro en Tandil, Mar del Plata y Dolores; y la Región 4, con epicentro en Bahía Blanca, Tres Arroyos y Coronel Suárez.

La conformación de la Región 3 abarcará a 1,3 millones de bonaerenses. Su creación potenciará la integración de Mar del Plata, Tandil y Dolores con sus localidades aledañas; a fin de actuar de manera conjunta para promover su desarrollo económico y social regional.

¿De qué manera? En primer término, se podrán establecer representaciones directas de los organismos provinciales que actualmente se encuentran dispersos por el territorio en cuestión o en La Plata. Del mismo se podrá planificar, gestionar y ejecutar obras de infraestructura y servicios que atiendan de manera directa a las necesidades productivas específicas de la región. Por ejemplo, se podría conformar un Consorcio de exportación regional para salir a vender al mundo los productos que producimos. Del mismo modo, integrar el parque productivo General Savio de Mar del Plata con el parque tecnológico de la ciudad de Tandil. Los municipios podrán hacer compras en conjunto, reduciendo sus costos como así también coordinar políticas para mejorar sus niveles de recaudación. El puerto de Mar del Plata, podría convertirse en el centro logístico marítimo de la Tercera Región pudiendo expandir el comercio exterior de lo producido hacia el mundo. Programas de vivienda, sociales, de trabajo, de salud, de educación son otras alternativas a explorar. Con un jugador talentoso se gana un partido, con un equipo un campeonato.

Descentralización

El intendente Gustavo Pulti está llevando un proceso similar a menor escala dentro del municipio, a través de la Oficina para la Descentralización y Mejora de la Administración, liderada por Santiago Bonifatti.

En los próximos días se inaugurará oficialmente, una sede gubernamental en la Usina Vieja del Puerto, en donde habrá oficinas de Obras Sanitarias, Bapro, Anses, ARBA, Registro Provincial de las Personas, entre otras. Del mismo modo se tiene pensado inaugurar otras tres sedes descentralizadas en Juan B. Justo y Reforma Universitaria (Sudoeste), en el predio de la canchita de los Bomberos (Norte) y en Luro o Colón y 200 (Oeste).

Otra herramienta ya utilizada con éxito, y que debemos profundizar aún más es el “presupuesto participativo”. El año pasado pudimos elegir con nuestro voto qué obras, proyectos u otra clase de mejoras se van a ejecutar en nuestros barrios con una partida asignada de $ 6 millones. La utilización de las nuevas tecnologías existentes, tales como internet, la telefonía celular y las redes sociales permiten a los gobernantes y los ciudadanos tener un diálogo más directo. En el siglo que vivimos, el control de gestión de las acciones de gobierno tiene que estar al alcance de los ciudadanos. Los vecinos tenemos el derecho de saber en qué se gastan los recursos que pagamos a través de nuestros impuestos, como así también transmitir a nuestros gobiernos las problemáticas de nuestros barrios y localidades. Hay que acercar el gobierno a la gente. El ciudadano 2.0 ha llegado para transformar los modelos de gestión estatal existentes.

(*): Licenciado en Economía (CEMA).

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