Giro inesperado: clausuró la AFIP las puertas del corralito cambiario y dejó sin dólares a particulares y empresas


10/05/2012 Hasta el viernes pasado, el organismo de recaudación venía aflojando con sus duras restricciones. Pero, de repente, estableció un nuevo cerrojo y, como consecuencia del mismo, prácticamente este jueves todos los pedidos de autorización fueron rechazados
Por Rubén Ramallo – Paola Quain
De pronto y a poco de su inicio, la jornada cambiaria del jueves tomó un giro inesperado ya que, minutos después de las diez de la mañana, llamó poderosamente la atención que la inmensa mayoría de las solicitudes de compra fueran rechazadas.

Esta situación causó sorpresa en los dos lados del mostrador, pues vino a profundizar lo ocurrido desde el pasado martes, cuando se había empezado a notar un avance en las restricciones a la compra de divisas en bancos y casas de cambio.

Pero eso no fue todo: en forma paralela comenzó a sentirse la presencia masiva de inspectores de la AFIP, que buscaba restringir las operaciones en el mercado informal, según dijeron otros operadores.

Tal es así que el volumen comercializado en el mercado “blue” o informal se redujo de manera sustancial.

“Están negando el 95% de las consultas”, expresó el gerente general de una importante casa de cambios de la calle Sarmiento, quien agregó que “al freno de las ventas se suma la presencia masiva de inspectores, que empezaron curiosamente por los barrios y ahora están llegando al microcentro”.

“En nuestras sucursales del interior el freno también es generalizado“, concluyó el funcionario.

Milagros Gismondi, economista de Orlando Ferreres y Asoc, consideró que “con la liquidación de Ganancias de la semana pasada se autorizaron compras por montos más altos por persona”.

“Pero, de imprevisto, este jueves se rechazaron prácticamente todas las operaciones. Lo cierto es que a las mismas personas que se les autorizaban altas sumas hace pocos días, después se vieron imposibilitadas de adquirir divisas”, agregó .

“Esto nos marca que la aprobación para la compra de dólares no tiene que ver con la situación de cada uno de los compradores, sino que depende de lo que surja del balance de la oferta y la demanda del mercado”, sostuvo la economista de Ferreres y Asociados.

Desde un banco privado con fuerte presencia en comercio exterior, el comentario fue similar: “En nuestro mostrador prácticamente fueron rebotados todos los pedidos“.

En tanto, otro reconocido cambista, que solicitó estricto “off the record”, expresó que “empresas que podían comprar $180.000, se encontraron ayer con un tope de 20.000 pesos“.

“Incluso, empleados con altos sueldos en blanco, que antes del miércoles contaban con una autorización de hasta u$s16.000, observaron que ese límite había bajado a apenas 1.000 dólares”, completó.

Los motivos de la AFIP
“El mercado cambiario atraviesa una encrucijada, a partir de las necesidades de divisas del sector público que desplazan progresivamente a los requerimientos privados“, explicaron desde AMF Consultores.

“Naturalmente, la paridad cambiaria nominal no es ajena a esta situación que coloca las correcciones que introduce el Banco Central en la relación peso/dólar en porcentuales máximos, ydificultosamente compatibles con un período de abundante oferta de divisas, como estacionalmente ocurre en el 2º trimestre del año”, destacaron desde la consultora dirigida por Andrés Mendez.

“La presión por hacerse de dólares sigue creciendo a diario, pero los controles son muy fuertes y cada vez hay menores posibilidades de conseguirlos en la plaza oficial. Esto ayuda a que la brecha entre los mercados siga creciendo”, comentó uno de los operadores, sin querer hablar más por la presencia de los inspectores.

Esta decisión, que causó fuerte impacto entre analistas, operadores y clientes, se contradice con la tomada hace apenas una semana, cuando el mismo organismo optó por liberar en parte el cerrojo cambiario tanto en sucursales bancarias como en casas de cambio, con la intención de restarle presión al mercado informal.

Precisamente, desde un banco del interior, un operador manifestó que, a su entender, “esta reacción, que puede parecer espasmódica por parte de la AFIP, tiene una parte lógica. Si ya tiene bajo control el segmento oficial, bajo su razonamiento, también puede controlar el blue”.

“¿Cómo? Muy sencillo, cuando abre el grifo oficial, alienta la demanda en este mercado, abastece al marginal, lo fortalece y alienta la salida de capitales. Pero cuando lo cierra, seca la plaza y, de esta manera, reduce su operatoria. De alguna manera limita dicha fuga”, agregó.

“En otras palabras, busca matar dos pájaros de un tiro. La pregunta, en este caso, es saber cuál es el precio objetivo”, concluyó.

Al respecto, varias fuentes consultadas por iProfesional.com consideran que ese “número mágico” giraría en torno de los 5,10 pesos por dólar para la cotización informal.

Una cifra más arriba podría alentar mayores presiones inflacionarias, pues en una economía dolarizada como la de Argentina, el valor de la divisa estadounidense juega un rol central en la formación de precios.

Las idas y venidas de la AFIP
Los mayores controles y restricciones implementados desde el pasado martes impactaron inicialmente en el circuito marginal. Tal es así que la divisa aumentó un par de centavos en cuestión de horas.

Al cierre del jueves se repetía la situación anterior. Como consecuencia de ello, desde el cierre del lunes el “blue” se incrementó cuatro centavos, pues llegó nuevamente a los 5,10 pesos.

Fuentes del mercado coincidieron en afirmar que, si bien en casos como este todo hace suponer que el dólar marginal suele reacomodarse al alza, esta vez no fue así, debido a los controles dispuestos por el ente recaudador. Aunque los expertos señalaron que sólo es cuestión de tiempo para que intente nuevamente retomar el camino alcista.

Esta historia de idas y venidas, breve pero contundente, comenzó apenas se implementó el cerrojo cambiario, a fines de octubre del año pasado, cuando varios organismos oficiales presionaron a las casas de cambio para que el billete no se fuera mucho más allá de 4,50, aunque todo quedó en intenciones, pues el blue mantuvo en aquel entonces su raid ascendente.

Mucho más cercano en el tiempo, apenas se conoció la intención oficial de expropiar parte de YPF, el billete informal volvió a dispararse con fuerza, pues pasó de $4,95, la jornada siguiente al anuncio, a marcar un máximo de 5,14 por unidad, apenas siete días hábiles después.

Esta escalada llevó al Gobierno a tomar cartas sobre el asunto hasta hacer ceder a la divisa algunos centavos, pero igual muy por encima de la cotización oficial. En la práctica, logró que cayera diez centavos en apenas una semana, a partir de la flexibilización de las restricciones para el público. Aunque en forma paralela, utilizó la intimación vía inspecciones.

Finalmente, a partir del martes pasado redobló los controles, tanto físicos (vía inspectores en la calle) como tecnológicos, profundizando las restricciones para acceder al mercado “libre”.

¿Porqué cambió la estrategia? 
Todo parece conducir a que la oferta de divisas no responde a esta altura del año a las expectativas oficiales, pese a que los precios de la soja se mantienen en niveles más que atractivos. Ello estaría impactando en forma negativa en el poder de compra del Banco Central, que no lograría alcanzar su nivel objetivo previsto con anterioridad.

En tal sentido, un conocido economista comentó: “Siempre voy controlando la validación que la AFIP hace de mi límite para la compra de dólares. Recientemente se redujo a un tercio sin que haya cambiado mi situación frente al fisco”.

“El problema es que todavía no queda claro el criterio que se utiliza para rechazar o aprobarlas operaciones, y después haber habilitado tantas en abril. Creo que el Gobierno vuelve a tener miedo y a sentir que debe restringir aún más la demanda”.

Para Federico Bragagnolo, economista de Econviews, “esta medida significa un fuerte giro pues en los primeros días del mes notamos un cambio con respecto a abril, cuando se autorizaron muchas compras de dólares al sector privado”.

“Pero eso se tradujo en una caída de los plazos fijos y en un aumento de la salida de capitales. Ello podría explicar el cambio de la estrategia oficial”, concluyó.

Para Aldo Abram, director de la fundación Libertad y Progreso, “este accionar está en línea con lo que veníamos viendo y tiene que ver con la desesperación del Gobierno de aumentar la oferta de dólares en el mercado controlado que tenemos”.

“Están apresurando la liquidación de las exportaciones más allá de los plazos que los productores habían pactado de antemano. De la misma manera, limitan la demanda de dólares para que el Central tenga mayor disponibilidad para comprar”, sostuvo Abram.

“El problema es que en este proceso todos los pesos que se emiten y que finalmente no son esterilizados, generan inflación, siendo un excedente que no puede ir al mercado cambiario oficial y tampoco a las importaciones, por lo que terminan engrosando el mercado paralelo”, resumió el director de Libertad y Progreso.

“Creo que la señal para los minoristas interesados en comprar dólares es que se hagan de los billetes en los momentos en los que se los autoriza para la compra“, finalizó Gismondi.

Fuente: iprofesional.com

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