15 imperdibles de Mar del Plata


Por Guillermo Villarreal

Historia, arquitectura, compras, vida nocturna, ecoturismo, aventura, playas, bosques y sierras: con su importante oferta cultural y natural, la ciudad se deja disfrutar todo el año. De cara al mar, una selección de los mejores paseos para toda la familia.

Mar Del Plata. Corresponsal – 20/05/12

Lejos de la postal que la muestra invadida, con playas llenas y largas filas en las salas de teatro y restaurantes, la del profuso y lento tránsito; lejos de la multitudinaria ciudad del verano, Mar del Plata, a 400 kilómetros de Buenos Aires, invita, en estos días, a ser redescubierta en un tiempo de placidez, sin prisas.
La cronología de su crecimiento, los testimonios de su desarrollo desde principios del siglo XX hasta estos días, palpables en documentos y en su disímil arquitectura, en fotos sepia y en los rasgos culturales que fue asimilando de tanta visita –de tanto visitante que se enamoró y resolvió quedarse, de los inmigrantes que la poblaron–, legaron una ciudad heterogénea, moderna e ilimitada en su oferta.

Es momento, entonces, para recorrer sus museos y las casonas centenarias, de respirar el aire limpio de las sierras y de sentir la revitalizante sensación de caminar por las mañanas a orillas del mar. Mar del Plata, en otoño, es imperdible.

Cada uno guardará en sus recuerdos, seguramente, su postal favorita de la ciudad, esa imagen, ese lugar al que querrá volver una y otra vez: la Plaza Colón y las aguas danzantes de la Plaza del Milenio, la vista imponente de los edificios gemelos del Casino y el tradicional NH Gran Hotel Provincial, los lobos marinos, la Rambla y la Bristol, la peatonal San Martín, las barrancas verdes derramándose sobre la costa, la movida de los bares de Playa Grande y la avenida Constitución, los sentimientos que genera el monumento de Alfonsina Storni de cara al mar, el verde y las múltiples actividades del Parque Camet, las residencias del barrio Los Troncos o los paseos por Chapadmalal.

A continuación, una selección de 15 propuestas para redescubrir y disfrutar de la ciudad.

1. Torreón del Monje

Emblemático, el Torreón del Monje invita a conocer su singular leyenda y a un relajante momento de cara al mar. Abierto al público, el edificio de estilo medieval construido en 1904, fue recuperado y remodelado “respetando su estilo e historia, aunque adaptado a las nuevas tendencias”, explica el concesionario Domingo Parato. El Torreón fue donado a la ciudad por el empresario Ernesto Tornquist, quien supuso que al edificio “le faltaba alma” y quiso dotarlo de un aura romántica y misteriosa. Por eso le encargó a su amigo el escritor chileno Alberto del Solar una historia que se convirtió en la leyenda del monje. Para instalarla, dijeron que el escrito que la narraba había sido hallado por un picapedrero italiano, en un cofre oculto entre las piedras, junto a un mapa y cincuenta monedas. La leyenda, que dicen es de 1695, puede conocerse en una visita a este ícono de Mar del Plata. Se puede almorzar ($ 50, plato principal, postre y café) o cenar un viernes y disfrutar de un show de piano y saxo frente al mar. Se recomienda reservar al 0223 4519467.

2. Puerto

Clásico insoslayable, el puerto de la ciudad se caracteriza por su pintoresca banquina de pescadores donde amarran las lanchas. El paseo está señalizado y hay paneles fijos que revelan datos e ilustraciones sobre las diferentes especies que se capturan en el mar, los tipos de embarcaciones y las artes de pescar y manejar redes y aparejos. Se desemboca en la banquina por una callecita con pescaderías donde proveerse de los pescados más frescos. Si está de viaje, pida que se los preparen y los llevará con hielo seco en una conservadora. Saliendo, a unos 400 metros y en la entrada del barrio portuario, se encuentra el Centro Comercial del Puerto, con más de cuatro mil cubiertos entre sus diferentes restaurantes, todos especializados en frutos del mar. Los precios varían de acuerdo con la categoría de los restaurantes. Para darse una idea: cazuela de mariscos, $ 60; paella para dos, $ 82; tabla marinera (rabas, cornalitos, calamaretis fritos), $ 82; porción de rabas, $ 47; filet de pescadito a la plancha, $ 45. La comida es buena en todos, sea cual fuere el que elija.

3. Aquarium

¿Se sumergió en aguas pobladas de tiburones? Es una experiencia que hará sentir cómo fluye la adrenalina: en el estanque junto al mar el visitante está protegido por una segura jaula de acero. Si no se anima, puede nadar en un piletón colmado de peces. A los shows con lobos marinos y delfines, y su vasta oferta de atractivos, el oceanario ubicado al pie del faro de Punta Mogotes sumó alternativas como la de convertirse en entrenador por un día. Aquí también funciona el Centro de Rehabilitación de Animales Marinos. Tortugas, lobos y pingüinos son rescatados, sanados y liberados. Vale tener en cuenta que a partir del 6 de julio y hasta fines de ese mes abrirá todos los días. Hasta entonces, sólo abre viernes, sábado y domingo de 10 a 18. La entrada para los mayores cuesta $ 105; los menores de 3 a 10 años y jubilados pagan $ 78. Menores 3 años, gratis La compra de entradas online ofrece descuentos (0223 467-0700/1; informe@mdpaquarium.com.ar; http://www.mdpaquarium.com.ar).

4. Villa Victoria

Fundadora de la revista Sur, Victoria Ocampo pasaba los veranos en esta casa que heredó en los años 20 y la convirtió en un lugar de puertas abiertas para escritores y amigos. La visitaban Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral, Adolfo Bioy Casares, Waldo Frank y Eduardo Mallea, entre otros.
La casa llegó en un transatlántico en 1912 desde Inglaterra, armada sobre una estructura de hierro. Los once cuartos de Villa Victoria y sus salas de estar son de inconfundible estilo inglés. En sus diferentes espacios, durante todo el año, se pueden apreciar exposiciones temporarias y conciertos. Desde 1981 funciona como Centro Cultural municipal (Victoria la donó en vida a la Unesco, entidad que decidió rematarla y fue adquirida por la comuna). Una vez que conozca el lugar, querrá reiterar la experiencia de tomar el té una tarde de domingo, delicadamente servido en su impresionante jardín. La casa está en Matheu 1851 y la entrada cuesta $ 8; los miércoles el ingreso es gratuito. Está abierta de 12 a 18. Los martes, cerrado. Para informes: teléfono 0223 4922193.

5. Pesca deportiva

Desde la playa o las rocas, los muelles o los acantilados, sea de día o de noche, al ritmo de la tabla de mareas y siempre que las condiciones del mar lo permitan, la pesca deportiva es casi una industria local. En distintos puntos de la costa hay bajadas náuticas habilitadas y a tiro de caña, clubes de pesca que ofrecen servicios al pescador; casas especializadas donde proveerse de carnada (“La lombriz de mar”, yendo hacia el norte, por la costa antes de llegar a Camet, por ejemplo) y también de los aparejos específicos que requiere la pesca de cada especie.
En el Puerto y en el Club de Motonáutica pueden contratarse servicios para realizar capturas en altamar, navegando en embarcaciones modernas y seguras que posibilitan llegar a los mejores bancos de peces. Los servicios como los que ofrece Mako Team (www.makoteam.com.ar; cuesta $550 la salida de media altura; $700 la salida de pesca de altura) incluyen limpieza y conservación de las piezas y –si se quiere–, se puede degustar la captura lograda en La Bita, un restaurante con una excelente vista al mar.

6. Museo Juan Carlos Castagnino

Como si se tratara de un castillo del Valle del Loira en Francia, esta bellísima residencia marplatense corona la cima de la loma de la tradicional avenida Colón. Se la conoce, en realidad, como Villa Ortiz Basualdo porque es donde, justamente, esta familia porteña veraneó entre 1910 y 1970.
En el primer piso, una exposición permanente evoca los usos y costumbres de los primeros veraneantes que llegaban a Mar del Plata, y se exhibe una selección del mobiliario y equipamiento original de la residencia. Hoy es, además, sede del Museo de Arte Juan Carlos Castagnino en homenaje al maestro de la plástica nacido en esta ciudad balnearia. La colección Castagnino reúne las obras que donaron sus familiares: pinturas, dibujos, grabados, esculturas y fotografías de artistas argentinos integran la colección general y es posible encontrar trabajos de Carlos Alonso, Berni, Soldi, Forner, Cogorno, Bruzzone, Presas y Butler, entre otros. El museo está en Avenida Colón 1189 y la entrada cuesta $ 8 (jubilados, $ 5). Abre todos los días, de 15 a 20 (teléfono 0223 4861636).

7. Torre Tanque

Tras subir los 194 escalones de la torre, se llega al mirador, desde donde se obtiene una fabulosa panorámica: el océano, la zona de quintas detrás de la arboleda frondosa del Bosque Peralta Ramos, las desigualdades arquitectónicas de los barrios de la ciudad y el cinturón serrano al oeste. La Torre Tanque está en el punto más alto de la Loma de Stella Maris, en las calles Falucho y Mendoza, a 40 metros sobre el nivel del mar (el mirador está a 75 metros). Es un edificio de Obras Sanitarias Mar del Plata y parte de un enorme depósito de agua para abastecer a los barrios que la rodean. La terraza, a la que se accede en ascensor, tiene capacidad para 50 personas. Entrada gratuita (www.osmgp.gov.ar).

8. Villa Mitre

Este chalet neocolonial construido en 1930 está ubicado en la calle Lamadrid 3870. Allí funciona el Museo Histórico de la ciudad y es, a la vez, archivo, museo y biblioteca-hemeroteca, conformada por una colección de diarios locales y nacionales y revistas. Hay imágenes en placas de vidrio, fotografías, diapositivas y negativos flexibles antiguos y únicos que permiten viajar en el tiempo y sumergirse en la historia de Mar del Plata. El museo está abierto de lunes a viernes de 8 a 17; sábados y domingos de 14 a 18. La entrada cuesta $ 8; jubilados y estudiantes pagan $ 5. Informes: (0223) 495-1200.

9. Anamora

Con sus 30 metros de eslora, 6 de manga y tres cubiertas, Anamora es la única embarcación turística con casco de acero que zarpa desde el puerto local. El crucero se promociona como “la mejor platea de Mar del Plata”. Los recorridos, aunque supeditados a las condiciones climáticas, suelen durar una hora y diez minutos y ofrecen un perfil diferente de la ciudad. Fuera del puerto, el barco navega en aguas de Playa Grande, Playa Chica, Cabo Corrientes, Varese, Torreón del Monje, Las Toscas, Casino y Punta Iglesias. En temporada baja zarpa sábados, domingos y feriados. Cuesta $ 79 para los adultos y los menores de 10 años pagan $ 40 (www.cruceroanamora.com.ar).

10. Bosque Peralta Ramos

Quienes lo visitan por primera vez pueden extraviarse en sus calles, que llevan nombres de flores y pueblos originarios, como si se tratara de un laberinto. El Bosque Peralta Ramos es una reserva forestal semiurbanizada de 450 hectáreas, ubicada a cinco minutos de las playas del sur y a quince minutos del centro de la urbe. En los últimos años se establecieron aquí coquetos alojamientos muy bien equipados y diseñados para aprovechar las características de la vegetación exuberante, de la paz y de la energía que, dicen quienes viven en la zona, fluye positivamente y asegura calidad de vida.

11. Centro Comercial Güemes

Sobre la calle Güemes, fueron desapareciendo los vistosos chalés y rápidamente se los reemplazó por locales comerciales. Hoy hay más de quinientos negocios en un lugar donde hace 15 años sólo había panaderías, verdulerías y carnicerías. En la docena de cuadras que ocupa este enclave comercial, se aglomeran tiendas de ropa de las principales marcas, restaurantes, el Teatro Güemes, hoteles boutique, centros de estética, bancos, librerías, casas de deportes y más. El fenómeno comercial se derramó hacia las calles que la cruzan, como también a Olavarría y Alvear –paralelas a Güemes– sobre las que se abrieron elegantes pubs. Es ideal para hacer shopping y caminar en un entorno agradable.

12. Restaurantes con tradición

Mar del Plata cuenta con un menú muy amplio de posibilidades a la hora de degustar los sabores que la caracterizan: la buena parrilla de Perales (0223 4726971), especializada en lechones; el acento mediterráneo de El Anticuario (0223 4516369) o el primer Antares Brewpub del país (Córdoba 3025) donde la buena música acompaña sus clásicas y ricas cervezas artesanales (no se pierda una pinta de Barley Wine). Como un “homenaje a la cocina de autor”, Sarasanegro (0223 4730808) es el restaurante que los chefs Fernanda Sarasa y Patricio Negro abrieron en 2003 y donde el menú incorpora desde los mejores quesos de Tandil hasta el salmón del Pacífico y langostinos y centolla del sur.

13. Museo del Mar

Uno de los acuarios reviste toda una pared y allí pueden observarse los ejemplares que habitan el Mar Argentino. El Museo del Mar, ubicado en Av. Colón 1114, tiene varios acuarios y cada uno alberga diferentes especies. Posee teatro y una estación meteorológica con juegos interactivos “para exploradores sin fronteras”, talleres creativos, espectáculos de títeres y programas que distan mucho de la sobriedad que depara su título de museo. También cuenta con una exposición única: más de 30 mil caracoles de 3.300 especies recogidos en todos los mares del mundo. Puede conocerse allí la historia del hombre que reunió, en sus viajes, semejante colección. Informes: (0223) 4519779; http://www.museodelmar.com

14. Circuito de Canteras

El verde paisaje de quintas del riquísimo cinturón frutihortícola que rodea la ciudad contrasta con las estribaciones de rocas del macizo de Tandilia, de donde se extrae la cuarcita, conocida como “piedra Mar del Plata”. La extracción de las rocas deja hondonadas profundas en el terreno donde luego se forman lagunas permanentes. Alrededor se instalaron complejos educativos agroturísticos, como la “Granja La Piedra” (0223 4642546), que elabora quesos de cabra y ofrece una huerta orgánica, y el ecoparque “El encanto” (0223 4642373), con caminatas, aventura. En sus instalaciones ofrece cabañas y camping. El circuito de canteras está a minutos del centro, camino a Batán, con accesos por ruta 88.

15. Sierra de los Padres

El plan puede ser pasar un día o un fin de semana. Sierra de los Padres cuenta con infraestructura para proveerse de lo que se necesite. El barrio residencial, entre huertas sobre colinas, tiene a las Sierras de los Padres como telón de fondo, y desde la cumbre vistas panorámicas de Mar del Plata, el valle y la Laguna de los Padres. Excelentes asadores, un campo de golf, trekking, zoológico, circuitos para 4×4, parapente, complejos de agroturismo y terapias naturales, son parte de las posibilidades que despliega la arista serrana de Mar del Plata. Está a 15 km del centro, saliendo por la avenida Luro.

 

Fuente: clarin.com

Bancos oficiales intervendrán en la venta de inmuebles


Bancos oficiales intervendrán en la venta de inmuebles
Por: Horacio Alonso
Uno de los sectores más golpeados por las trabas para la adquisición de dólares es el de la compraventa de inmuebles. Desde que comenzaron a regir las primeras restricciones, en noviembre del año pasado, el nivel de actividad entró en una pendiente, pero, especialmente desde la semana pasada, cuando se aumentaron los controles y muy pocas personas son autorizadas por la AFIP para acceder a la moneda estadounidense al precio oficial, las operaciones quedaron paralizadas, aunque los precios no bajaron. El problema es fácil de entender: los que venden quieren recibir dólar billete o a lo sumo pesos al valor «blue», mientras los que compran quieren pagar en pesos al valor oficial.

Por este motivo, en el Gobierno están analizando un proyecto para que a partir de ahora en todas las operaciones inmobiliarias deba intervenir un banco oficial.

De esta manera, se avanzaría hacia una pesificación de esta actividad, algo que desde el Ejecutivo se impulsa para todos los rubros. Así, el Gobierno tendría también la posibilidad de meter una cuña entre el comprador y el vendedor con el fin de transparentar una actividad donde la evasión y las maniobras sospechosas como la subfacturación son frecuentes.

La idea es que cuando se realice la venta de un inmueble, al intervenir una entidad pública, su precio quede establecido en pesos al valor del dólar oficial o, en el caso de hacerse en dólares billete, éstos deberán estar declarados ante la AFIP.

En la actualidad, muchas operaciones están trabadas por falta de acuerdo entre comprador y vendedor. Algunas se negocian en pesos (puede ser al valor «blue» o a un precio intermedio entre éste y el oficial), pero sólo en los casos en que el vendedor ya tenga cerrada otra operación de compra también en pesos. El problema se presenta en los casos en los que el vendedor quiere hacer la operación y después salir a buscar una propiedad o quedarse con el dinero. En esos casos, la exigencia es que se pague en dólares billete o en pesos al cambio paralelo. Pero ante las restricciones a la compra de moneda extranjera, la mayoría de la gente no puede acceder al dólar oficial y debe volcarse al mercado negro asumiendo una pérdida del 25%.

La implementación de la medida que estudia el Gobierno no será fácil ya que los vendedores que estén obligados a «pesificar» el valor de su propiedad lo harán ajustando a la cotización del «blue», lo que significaría un aumento en pesos muy fuerte que no todos los compradores estarían en condiciones o con la voluntad de afrontar.

Según operadores del sector, toda intervención del Estado en el mercado inmobiliario provoca el freno de la actividad, tanto en la compraventa como en los alquileres. Este último tema también entraría dentro del proyecto ya que muchos contratos de locación están expresados en dólares.

Esto es una herencia de la época de la convertibilidad ya que durante la primera gestión del exministro Domingo Cavallo se modificó el Código Civil y se permitió que el dólar tuviera efecto cancelatorio, por lo que contratos y escrituras inmobiliarios podían establecerse en esa moneda o en pesos. Si bien la Ley de Convertibilidad fue derogada, se hizo de manera parcial y este punto aún está vigente, lo mismo que los cambios introducidos en el Código Civil.

 

Fuente: http://www.ambito.com

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