Corredores Inmobiliarios al borde de un ataque de nervios


El título de la película de Almodovar sirve para describir la situación actual.
·   El Gobierno con necesidad de dólares cierra todos los canales de comercialización del dólar al precio oficial.
·       Inmuebles que desde 1975 se comercializan en dólares, buscando una moneda dura que proteja al capital de la depreciación de la moneda local.
·     Operaciones inmobiliarias que quedan entrampadas entre dos tipos de cambio, uno oficial a $ 4,50 por dólar y uno paralelo, negro o blue a un valor indefinido, entre $ 5,50 y $ 6,00 por dólar.
·         Propietarios que pretenden que su venta se pague en dólares billetes.
·      Compradores con dificultades para obtener dólares al tipo de cambio oficial y quieren pagar en pesos al tipo de cambio oficial.
·         Economistas que dicen que el mercado paralelo es de muy poco volumen de operaciones y por lo tanto el precio que se publica no es representativo de un mercado transparente.
·      Otros economistas que dicen que el dólar se estancó frente a la inflación interna y que su valor actual debería ser $ 8,10 ó $ 15,90 ó vaya a saber cual. (La cantidad de gente que apareció en los diarios escribiendo sobre el dólar es increíble)
·         Opiniones que dicen que llegó el momento de pesificar la economía y  que la venta de inmuebles se deberían hacer en pesos.
·       Otras opiniones que dicen: el peso perdió 13 ceros hasta la fecha,  que es como dividir el peso actual por 10.000.000.000.000 para conocer su valor histórico.
·         Opiniones que dicen que se terminó el mito del ladrillo como reserva de valor.
·         Otras opiniones que fueron defensoras del ladrillo que hacen “mutis por el foro”
·        Desarrolladores inmobiliarios que se salvaron de este desastre cuando hace 2 años inventaron el modelo de “fideicomiso al costo”. El desarrollador no pone en riesgo su utilidad, que la asegura con un ingreso fijo,  el riesgo por los mayores costos lo tienen los compradores que son  “dueños” del proyecto.
·     Propietarios que piensan en no vender hasta que pase la tormenta y ofrecer su propiedad en alquiler ó dejarla “cerrada con llave”.
·         Compradores que pueden esperar y esperan, intuyendo que este nuevo valor del dólar llegó para quedarse.
·         Dirigentes inmobiliarios que dicen que la actividad bajó un 30%
·         Colegios de Escribanos que dicen que se hacen muchas menos escrituras.
Y en el medio de este gran lío esta el Corredor Inmobiliario, cuya misión es intermediar entre la oferta y la demanda y que en estas condiciones su trabajo se hace muy difícil y a veces imposible de llegar a un acuerdo satisfactorio para las partes.

Si no hay acuerdo, no hay honorarios, no se pueden pagar sueldos, los gastos fijos comienzan a asfixiar al negocio y el “pato de la boda” lo terminan pagando los que viven de su ingreso mensual.

Esto se veía venir.
El mercado inmobiliario tiene un funcionamiento especial: los inmuebles se venden en dólares pero el costo de su construcción es en pesos, estoy hablando de los inmuebles nuevos, pero estos fijan el precio de los usados.
En los últimos años el dólar ha tenido una devaluación anual del 5%, mientras que el índice de precios de la construcción que elabora la cámara del sector, vino creciendo a un 20% anual. ¿Qué pasa con esa diferencia del 15%? Si el desarrollador no hace nada, debe vender más dólares de su ingreso para cubrir sus mayores costos en pesos y eso da como resultado que baje su rentabilidad. Para evitar la pérdida de rentabilidad aumenta los precios.
Aquí un ejemplo

Por lo tanto en los últimos 7 años el precio de las propiedades vino creciendo año a año ¿pero se trataba de un crecimiento genuino por incremento de la demanda? No,  porque no se incrementó la cantidad de unidades vendidas,  que estuvo por debajo del promedio. El aumento se debió a un ajuste inflacionario: inventamos “la inflación en dólares”.

Durante esos años se dio un debate: si había o no burbuja de precios. Puedo decir que los precios se inflaron como un globo y siempre pasa que los globos se desinflan.
No es cuestión de encontrar al malo de la película, porque el desarrollador que aumentó los precios lo hizo obligado porque aumentaron los costos, y además los compradores después convalidaban el aumento de precios comprando, y es mas, se ponían contentos porque esos mayores precios le revaluaban positivamente su capital (el inmueble). En criollo: compraban a 100 y en algún momento podían vender en 150 haciendo una buena diferencia (si vendían).
Hoy probablemente le quieran pagar 120 y el propietario igual habrá hecho una diferencia con el precio de compra y revaluado su capital, aunque no quizás, la diferencia que esperaba. Mañana nadie sabe lo que va a pasar, es lo que se llama incertidumbre.
Los Ciclos Económicos
Si se estudia la economía argentina en el tiempo se encuentra una curva que evoluciona entre cimas y fondos. El estudio se hace midiendo la evolución de una variable que se llama Producto Interno Bruto (que es el volumen total de transacciones económicas que se hace en el país en un período determinado). Si se grafican las variaciones de esa variable en el tiempo se obtiene el siguiente gráfico:
La curva roja representa a toda la economía, la curva azul representa a la actividad de la construcción que está inserta en esa economía. A la línea azul se la llama ciclo inmobiliario y tiene un comportamiento particular:
  • En los momentos de crecimiento del PIB general el PIB inmobiliario crece más.
  • En los momentos de caída del PIB general,  el PIB inmobiliario cae más.
Esto se debe a que la duración de un proyecto inmobiliario ocupa varios años. En los momentos de crecimiento económico,  como es rentable desarrollar nuevos proyectos, estos se multiplican; pero si la situación económica cambia, un proyecto ya lanzado no se puede detener porque el costo de detenerlo es más alto que continuarlo.
Los proyectos terminados se acumulan y como no es negocio realizar nuevos proyectos,  el PIB de la construcción cae. La duración de esta caída dependerá del ciclo económico. Durante la caída, las nuevas necesidades de vivienda se resuelven del stock de viviendas desocupadas disponibles en las ciudades.
Hacia delante es difícil prever como se comportarán las variables, por eso se habla de incertidumbre; pero,  probablemente haya una baja de la actividad económica que produzca una baja de la actividad de la construcción.
Si no se hace nada con respecto a la inflación y el tipo de cambio se mantiene retrasado con respecto a ésta,  se seguirán produciendo tironeos en la economía.
Qué hacer con los clientes
No todas las situaciones son iguales. En propiedades de menor valor,  los montos involucrados entre la punta vendedora y la compradora son más fáciles de resolver. En operaciones de mayor precio los montos son más altos y las posiciones son más irreductibles.
Aquel que venda para comprar tendría que “calzar” el descuento que deba hacer en el precio para vender con el descuento que le pedirá al vendedor para comprar.
Aquel que venda porque quiere convertir su inversión inmobiliaria en dinero está en la situación mas difícil ya que deberá asumir que quizás no pueda lograr el precio esperado, pero que,  sin embargo,  logre una diferencia entre el precio que obtenga y el que pagó la propiedad.
La tarea del Corredor, como siempre,  será acercar a las partes haciendo notar los pro y los contra de cada decisión.
Para el que resuelva suspender la venta y ofrecer la propiedad en alquiler deberá saber que la rentabilidad neta de los alquileres ronda el 3% anual sobre el capital invertido y que esa ecuación puede bajar si aumentan impuestos y expensas y no sube el precio de los alquileres por sobreoferta en el mercado.
Es una situación difícil para el mercado que solo el tiempo podrá aclarar.
Como broche final coleccione de Internet frases famosas que han dicho los funcionarios públicos sobre el dólar.
Las frases con el dólar como protagonista

Cristina Fernández de Kirchner el 25/05/2012
“Me acuerdo de un amigo, que no voy a decir el nombre porque me va a matar si lo digo, que una de los dos hijas vive acá en Bariloche, y me decía en 2002, cuando se produjo el crac económico y el Parlamento elige un nuevo gobierno el 1º de enero, este amigo de la familia viene y le dice a mi hijo Máximo: ‘Máximo, hay que comprar dólares –estaba a 4,80 en ese momento – porque se va a ir a 10 pesos’. Y el amigo nuestro compró. No sé qué habrá hecho con esos dólares o si los tendrá.”
SBATELLA QUIERE DESDOLARIZAR “POR LA BUENA O POR LA MALA”
El titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella, consideró que “por la buena o por la mala tenemos que recuperar la soberanía monetaria. Pensamos que, inclusive, la desdolarización de la Argentina requiere ponerle un límite a la facilidad con que se hacían las cosas”, señaló el economista. Abril de 2012
SBATELLA: “NADIE PROHÍBE AHORRAR EN DÓLARES”
El titular de la Unidad de Información Financiera remarcó que las nuevas medidas cambiarias sólo buscan conocer “el origen de los fondos” y dijo que el Gobierno viene siguiendo la diferencia entre el dólar oficial y el “blue”. Noviembre de 2011
La gente que tiene ingresos y que compra dólares con su sueldo o con su jubilación, más allá de estar haciendo un mal negocio, lo que tiene que hacer solamente cuando lo hace es dar información”, Miguel Pesce, vicepresidente del BCRA. Noviembre de 2011
EL QUE DEPOSITO DOLARES, RECIBIRA DOLARES…
Frase dicha por Eduardo Duhalde al asumir como presidente en enero de 2002 después del corralito de Domingo Felipe Cavallo. Sin comentarios…
LES HABLE CON EL CORAZON Y ME CONTESTARON CON EL BOLSILLO 
Dicho por el ministro de Economía Juan Carlos Pugliese en 1989, en medio de una gran crisis financiera, luego de un discurso que intentó frenar en vano la corrida cambiaria-bancaria.  En aquel fatídico verano de 1989, hasta los jubilados iban a las casas de cambio a comprar dólares para defenderse de la inflación, mientras Raúl Alfonsín, negando la realidad, trataba de quitarse la responsabilidad del incendio y hablaba de un golpe de mercado.
EL QUE APUESTA AL DOLAR, PIERDE
Advertencia lanzada en 1981 por el ministro de Economía Lorenzo Sigaut. Asumió como ministro de Economía, cuando el entonces general Jorge Rafael Videla, quien se había desempeñado en la presidencia del gobierno militar desde el 24 de marzo de 1976, fue desplazado por Roberto Viola. El cambio en la presidencia de facto implicó también el cambio del ministro de Economía que había acompañado toda la gestión de Videla, José Alfredo Martínez de Hoz.  Sigaut, un economista proveniente del sector industrial argentino, asumió con la intención de poner fin a la subvaluación del dólar que caracterizó la etapa de Martínez de Hoz. En ese sentido, al momento de asumir su cargo, Sigaut pronunció una frase que, obviamente tenía como objetivo desalentar maniobras especulativas, pero que pasó a la historia argentina como ejemplo de la poca confiabilidad de las declaraciones de los gobernantes: “el que apuesta al dólar, pierde”. Pocos días después, dispuso una revaluación del dólar en un 30%, la primera de una serie de devaluaciones que tomó durante su función.
EL RODRIGAZO
El 4 de junio de 1975, el entonces Ministro de Economía Celestino Rodrigo, dispuso un brutal ajuste que consistió en devaluar el peso ley llevándolo de 10 a 26 en lo que hacía al dólar comercial; el dólar financiero pasó de 15 a 30 pesos ley, y se creó un nuevo tipo de cambio turístico, en 45 pesos. Ya Gómez Morales, en marzo, había llevado el cambio comercial de 5 a 10 pesos y el financiero de 10 a 15. Las tarifas eléctricas subieron de 50 a 75%. La nafta súper, 172% y la común, 181%.. Igual otras tarifas. Nunca en la Argentina había habido semejante ajuste de precios relativos, ni tanta inflación y devaluación, más una recesión que acabó con 11 años seguidos de crecimiento. Y todo en un contexto de vacío de poder tras la muerte de Perón en 1974 y una espiral de violencia.
Fuente: Tecnicoinmobiliario.blogspot.com

Sin mercado, ¿puede haber precios?


En concreto

Sin mercado, ¿puede haber precios?

Por Adriana Anzillotti | LA NACION

Twitter: @aanzillotti    |
Las noticias de la semana desalientan hasta el más optimista y en verdad cada vez son menos porque la realidad golpea a los ciudadanos. Y el sector inmobiliario no está exento de esta coyuntura. Los números son elocuentes: las escrituras reflejan una caída y lo mismo sucede con la cantidad de permisos para construir, de modo que no sólo este momento es crítico, sino que se advierte y anticipa un difícil segundo semestre y más incertidumbre respecto de 2013 (con muchos nubarrones en el horizonte encima de un año electoral). Planificar una obra exige mucha anticipación y las condiciones actuales lo que menos consiguen es incentivar a los desarrolladores/inversores locales para construir. Lo que implica, además, menos puestos de trabajo en la construcción, que es madre de industrias y generadora de mano de obra.

Mientras la pelea política subió de tono y se podría decir que está disimuladamente al rojo vivo, con inflación mediante y un dólar paralelo que pasó la barrera de los 6 pesos, el panorama se ha vuelto sumamente complejo. Escasea la yerba en las góndolas, pero mucho más preocupante es que falten insumos para la medicina y remedios, mientras el dólar sigue trepando…, ¿hasta dónde? ¿O acaso es una devaluación encubierta?

El mercado se frenó básicamente por las restricciones cambiarias. Pero nada positivo viene de las decisiones ajenas al propio mercado: nada puede determinarlo más que sus propias variables. De ese delicado balanceo entre la oferta y la demanda surge el precio. A mayor libertad para ese equilibrio, mejores resultados para su fluidez.

La libertad (obviamente en el sentido más amplio y en todos los aspectos de la vida como un valor supremo del hombre), pero en este caso contractual aplicada al mercado de alquileres, permite que este segmento fluya y se afiance la necesidad de negociar entre locadores y locatarios en busca de resultados que beneficien a las partes. Cualquier intromisión externa no hace más que sofocar este estilo de consensuar logrado después de muchos traspiés y no sólo en lo referido a la vivienda, sino también en los contratos comerciales.

Pero si se vuelve al dólar, protagonista total de estos días, la pregunta es si la suba continúa, ¿cómo afecta esto a los precios de las propiedades? Ni comprar ni vender… Entonces no hay mercado y si no lo hay, ¿puede haber precios?

Las dudas arrecian mientras que los bolsillos enflaquecen y la preocupación de cómo esta situación actual de la economía puede afectar a las empresas y los puestos de trabajo sigue en alza. ¿Quién despejará estas incógnitas?.

 

La falta de dólares El mercado, en pausa


El cepo cambiario llevó a un amesetamiento de las operaciones, con vendedores que quitan sus propiedades de la oferta y compradores que no pueden acceder a la moneda extranjera; se estima una caída del 11% para el primer cuatrimestre

Por Diego Cuneo  | LA NACION

 

Las medidas tomadas por el Gobierno en las últimas semanas sobre el mercado financiero, no hicieron más que oscurecer un panorama que ya de por sí aparecía como sombrío para la actividad inmobiliaria. Es que la desaceleración que se produjo como consecuencia de la fiscalización de la compraventa de moneda extranjera impuesta a fines de octubre último se amplificó luego con más restricciones, y llegó a un punto de máximo retraimiento con la decisión de los últimos días de casi bloquear el acceso a los dólares. Así, el llamado cerrojo o cepo cambiario está impactando muy fuerte en el ámbito de propiedades usadas o terminadas.

La situación es clara: ante la imposibilidad de concretar operaciones en dólares, los vendedores retiran sus propiedades de la oferta o sólo realizan la transacción si se les ofrecen billetes norteamericanos. Los compradores, en tanto, se encuentran con trabas casi imposibles de superar para acceder a los dólares al precio oficial o deben pagar casi un 30% más recurriendo al mercado paralelo, en una transacción que, por otra parte, es ilegal; en resumen: no tienen qué ni cómo comprar.

Así se llegó a un amesetamiento de la actividad. E incertidumbre es la palabra que más se escucha por estos días entre operadores y desarrolladores. “El mercado está resentido porque, históricamente, cualquier elemento de control o de ajuste lo afecta, y eso impacta directamente sobre el sector”, graficó Miguel Camps, titular de la Asociación de Empresarios de la Vivienda.

“La actividad está completamente retraída. Para dar un ejemplo, en lo que es la ciudad de Buenos Aires en el primer cuatrimestre de este año las operaciones tuvieron una caída del 11% respecto de igual período de 2011, mientras que la cantidad de permisos de obra disminuyó un 38%, cifras que se suman a la mengua que se venía evidenciando en el último trimestre de 2011. Con lo cual, si seguimos con este ritmo, seguramente dentro de un año o año y medio vamos a tener escasez de oferta por la falta de unidades para la venta”, amplió Néstor Walenten, titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina. En coincidencia, Gabriela Goldzer, de la firma Ocampo Propiedades, detalló: “Desde hace mucho tiempo, el valor de las propiedades en la Argentina se expresa en dólares, por lo tanto es el patrón de referencia que define el precio en este mercado. Como el dólar es también la moneda en la cual se ahorra para la compra de bienes importantes como son las propiedades, el cepo cambiario introdujo en el mercado inmobiliario una fuerte incertidumbre que frena y lentifica muchas operaciones”.

Roberto Tizado, titular de Tizado Propiedades, manifestó: “El cepo cambiario está complicando las operaciones de las propiedades entre particulares”. Y sumó otro punto desalentador: la imposibilidad de acceder a créditos hipotecarios. “Hoy, la operatoria crediticia está más restringida y casi todos los pedidos de préstamos salen rechazados. Entonces podríamos decir que no hay créditos, no se consiguen dólares y la cotización del dólar se pacta en cada operación”, dijo.

Las alternativas, pocas

Sin embargo hay coincidencia también en que la actividad se mueve en determinados ámbitos puntuales.

Ariel Wasserman, uno de los directores de la firma BW Group, detalló: “En momentos de incertidumbre la gente que aún tiene dólares sigue apostando por la propiedad como refugio de valor. El panorama actual impone nuevas estrategias, y los desarrolladores debemos encontrar vías alternativas para satisfacer la demanda. En este momento hay dos opciones: obras terminada o proyectos en pozo. Nosotros estamos recibiendo consultas de inversores y clientes que quieren comprar propiedades en pesos, y las alternativas dependen básicamente de esas dos variables: si es una obra terminada, no se pueden aceptar pesos al valor del dólar oficial porque el cerrojo es total y el constructor no puede comprar dólares con esos pesos (hay que tener en cuenta que la obra fue construida y financiada en dólares), entonces una de las posibilidades es tomar los pesos al valor del dólar paralelo. Sin embargo es un buen momento para comprar una propiedad desde el pozo, porque si bien hay una parte que se paga en dólares (y para esto muchos utilizan sus ahorros), el resto podrá financiarse en pesos. El constructor puede utilizar los pesos para pagar gran parte de la construcción, entonces ya no hacen falta los dólares”.

Tizado coincidió: “Algunos desarrollistas están empezando a aceptar pesos sobre todo en las obras que están en construcción, ya que usan esos pesos para pagar salarios e insumos de la construcción”.

Camps sumó otra posibilidad, los fideicomisos al costo y en pesos: “El fideicomiso, tal como lo encaramos desde la AEV desde que lo establecimos como sistema en 2003, es una herramienta honesta y eficaz. Y de alguna forma, ante este panorama, nos premia, porque permite el pago al costo (excepto por la parte del terreno) de todo lo que se refiere a la construcción. O sea, los desarrolladores reciben los pesos y con esos pesos pueden pagar el material por adelantado y también hacer frente a los costos de obra y los contratos con los proveedores rápidamente. Hoy no hay una forma más equitativa para las partes que la del fideicomiso. Algunos optan por los dólares, pero los que tomaron a dólar oficial hoy se encuentran con que la inflación y la suba de costos se empiezan a guiar por el dólar paralelo, y entonces se encuentran con problemas”, dijo.

Goldszer se mostró de acuerdo: “Creemos que es un buen momento para comprar una propiedad en una obra en pozo, porque si bien hay una parte que se paga en dólares (y para esto muchos utilizan sus ahorros en dólares), el resto podrá financiarse en pesos. El constructor puede utilizar los pesos para pagar gran parte de la construcción, entonces ya no hacen falta los dólares”.

Cómo sigue

Claro que surge el interrogante de qué sucederá en el futuro. Al respecto, Tizado dijo: “A corto plazo, la situación seguirá siendo complicada, pero en el mediano seguramente el mercado irá arbitrando valores, formas y monedas de pago, y encontrando un nuevo equilibrio. Este es un mercado que se maneja libremente entre la oferta y la demanda, y sin intervenciones irá encontrando sus nuevos equilibrios una vez superada esta transición complicada”.

Goldszer coincidió: “A corto plazo vemos un mercado amesetado y con la aparición de algunas oportunidades puntuales generadas por la incertidumbre económica tanto a nivel global como local. Sin embargo, a mediano y largo plazo creemos que el mercado inmobiliario sigue siendo una gran opción en términos de ahorro que permite huir de la volatilidad de la moneda y de la crisis que todavía está impactando en las economías desarrolladas”. Wasserman tuvo una mirada similar: “Creemos que estamos antes una situación circunstancial. Nos da la impresión de que de alguna manera esto cambiará de rumbo. El cepo cambiario no podrá sostenerse eternamente, y tal vez el mercado del dólar deberá sincerarse de una vez por todas”.

Para finalizar, Walenten aportó un punto de vista más crítico: “De persistir con el cerrojo y los controles, no veo una salida para esta situación. En la medida en que no se flexibilice el mercado cambiario no hay soluciones a la vista. Es necesario volver a un mercado de libre acceso para que la actividad inmobiliaria vuelva a encontrar una dinámica como la que tenía hasta octubre último”.

11%

De caída en las operaciones

Es lo que se registró en el primer cuatrimestre de este año comparado con igual período de 2011 en la ciudad de Buenos Aires

Pesificación

En medio de esta situación tan enrarecida, en los últimos días comenzó a circular con fuerza la versión de que el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, está impulsando una iniciativa para pesificar la operatoria inmobiliaria, o lo que es lo mismo, llevar a que todas las transacciones que se hagan se realicen en moneda nacional. En ese sentido, inmobiliarios y desarrolladores coinciden en que ésa no aparece como una solución al problema. Lo sintetiza Walenten: “Creo que una pesificación no va a ser la solución, porque en un mercado con un dólar tan volátil como el que estamos viendo por estos días, la gente no va a saber cuál es el verdadero precio de las propiedades, por lo cual ni compradores ni vendedores se van a animar a realizar transacciones. Y no sólo eso, sino que quien recibe pesos inmediatamente va a querer posicionarse en dólares, con lo cual la presión sobre el mercado de cambios será mayor. Lo mismo sucede para quien recibe dólares: o los guarda o los trata de colocar en el mercado, con lo cual la presión también subirá”..

 

La llegada de la F-1 a Mar del Plata no está confirmada


 

f1 trazado playa grande

La llegada de la F-1 a Mar del Plata no está confirmada

El dueño de los derechos de comercialización de la Fórmula 1, el británico Bernie Ecclestone, aseguró que no ha visto ningún contrato para albergar un Gran Premio en Argentina a partir de 2013.

 

No obstante, funcionarios del Ministerio de Turismo y del EMTur se encuentran en Europa para definir esta posibilidad.

 

En marzo pasado se había realizado el anuncio durante un acto que encabezó la presidenta Crstina Fernández y se había señalado que en mayo se iban a firmar los contratos para que la máxima categoría del automovilismo internacional retornara al país por un periodo de tres años.

 

Incluso se difundió un circuito callejero entre Playa rande y la Base Naval de la ciudad de Mar del Plata.

 

“No he visto ningún contrato”, aseguró Ecclestone a la agencia de noticias DPA en Mónaco, donde esta fin de semana se realiza una nueva fecha de la temporada 2012 de la F-1. “No hay nada firmado. No tengo ni idea”, agregó.

 

El anuncio del Gran Premio había sido realizado por la presidente Cristina de Kirchner en Casa de Gobierno, en el mes de marzo, cuando detalló que se correría en un circuito callejero en la ciudad de Mar del Plata a partir de 2013 y por los siguientes dos años.

 

En aquella oportunidad, el ministro de Turismo, Enrique Meyer, contó que aproximadamente hace un año había comenzado una negociación “silenciosa” para lograr que la Fórmula 1 regrese al país.

 

A fines de ese mes, el funcionario nacional estuvo en Mar del Plata y anunció que en mayo se iba a plasmar la firma de acuerdo con los organizadores del evento para que se corra en Argentina la categoría más importante del automovilismo mundial.

 

En las últimas horas, una comitiva de del Ministerio de Turismo de la Nación de la cual toman parte autoridades del EMTUR de Mar del Plata viajaron a Europa para definir, entre otras cosas, la posibilidad del regreso de la Fórmula Uno a nuestro país.

 

No obstante, Ecclestone, de 81 años, afirmó que ni siquiera tiene claro quién es su interlocutor en las negociaciones. “¿Con quién tengo que hablar para conseguir ese contrato?”, inquirió el británico.

 

En el momento del anuncio, Cristina se identificó como seguidora del automovilismo. “Pues dígale que me llame”, pidió Ecclestone al reportero.

 

Fuente: puntonoticias.com

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