Claves para entender los recientes cambios en el régimen de Monotributo y cómo afectan a la hora de salir de compras


11/05/2012 Los pequeños contribuyentes quedarán excluidos de pleno derecho del régimen cuando adquieran bienes, realicen gastos o registren depósitos bancarios por un importe igual o superior al monto de los ingresos brutos anuales máximos admitidos para la categoría en la cual estén encuadrados
Por Hernán Gilardo

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) avanzará sobre los monotributistas evasores y los quitará del padrón.

Para ello, el organismo a cargo de Ricardo Echegaray pondrá en marcha una nueva herramienta que dio a conocer a través de la flamante resolución general 3.328 publicada en el Boletín Oficial. Para acceder al texto completo haga clic aquí.

La norma, que reemplaza la circular 5/2010, establece que los contribuyentes adheridos al Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (RS) quedarán excluidos de pleno derecho del régimen, cuando se detecte alguna de las siguientes situaciones:

  • Adquieran bienes o realicen gastos personales por un importe igual o superior al máximos admitidos para la categoría en la cual estén encuadrados.
  • Registren depósitos bancarios, debidamente depurados, por un valor igual o superior al tope fijado para su categoría.

Complementariamente, la normativa establece que el monotributista que resulte notificado de la constatación de cualquiera de las causales de exclusión podrá presentar el descargo en la forma, plazos y condiciones correspondientes.

En oportunidad de presentar dicho descargo, deberá adjuntar los elementos que considere pertinentes a los fines de demostrar:

  • Que dichas adquisiciones o gastos han sido pagados con ingresos acumulados en ejercicios anteriores y/o con ingresos adicionales a los obtenidos por las actividades incluidas en el Régimen Simplificado, que resulten compatibles con el mismo.
  • Que los fondos depositados corresponden a:
    • Ingresos acumulados en ejercicios anteriores provenientes de la actividad por la cual se encuentra adherido al régimen simplificado.
    • Ingresos adicionales a los obtenidos por las actividades incluidas en el Régimen Simplificado, que resulten compatibles con el mismo.
    • Terceras personas, en virtud de que la o las cuentas bancarias utilizadas operan como cuentas recaudadoras o administradoras de fondos de terceros.
    • El o los cotitulares, cuando se trate de cuentas a nombre del pequeño contribuyente y otra u otras personas.

La nueva norma advierte que cuando el pequeño contribuyente demuestre que estas adquisiciones, gastos o depósitos provengan de ingresos no declarados “corresponderá, siempre que el monto total de ingresos no determine la exclusión del régimen, la recategorización de oficio“.

Recategorización de oficio
En efecto, de acuerdo a la normativa vigente, la AFIP puede excluir de oficio a los pequeños contribuyentes que facturan o realizan gastos en exceso.

Con relación a las ventas, quienes estén ubicados en las categorías más altas tienen que evaluar diariamente si no superan los límites de ingresos anuales establecidos (que son de $200.000 para profesionales y de $300.000 para el resto de las actividades).

En materia de gastos, el Monotributo deja afuera a los profesionales que gasten más de $6.666 mensuales.

En efecto, los prestadores de servicios que facturen entre $144.000 y $200.000 no pueden tener egresos anuales por más de $80.000. Este límite equivale al 40% de ingresos de la última categoría prevista en el nuevo esquema de tributación.

La mecánica de exclusión, establecida por la resolución (AFIP) 2.847, indica que “cuando, como consecuencia de los controles que se efectúen, la AFIP constate la existencia de alguna de las circunstancias que determinan la exclusión de pleno derecho del Monotributo, el inspector notificará al contribuyente de tal circunstancia y pondrá a su disposición los elementos que así lo acreditan”.

“El responsable podrá, en el mismo acto o dentro de los 10 días posteriores a la notificación, presentar formalmente su descargo indicando los fundamentos y elementos que lo avalen”, agrega la resolución.

De no ser suficientes las pruebas aportadas, el juez administrativo interviniente dictará la resolución declarando la exclusión y dándolo de alta de oficio en el régimen general. Esto implica, comenzar a pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y Ganancias.

Asimismo, cuando los monotributistas no cumplan con la recategorización cuatrimestral, o la misma fuera inexacta, “el inspector notificará al contribuyente de tal circunstancia y pondrá a su disposición los elementos que así lo acrediten, indicándole la categoría que le corresponde, juntamente con la liquidación de la deuda en concepto de diferencias de impuesto más sus accesorios”.

A su vez, le informará la sanción aplicable y que, si acepta la liquidación practicada y se recategoriza voluntariamente, quedará eximido de la misma.

El contribuyente también podrá, en el mismo acto o dentro de los 10 días posteriores a dicha notificación, presentar formalmente su descargo ante el juez.

De no ser suficientes las pruebas presentadas en el descargo, dicho juez administrativo dictará una resolución disponiendo la recategorización del pequeño contribuyente, indicando la fecha a partir de la cual operará la misma, los montos adeudados en concepto de impuesto y la sanción aplicada.

Marcelo Domínguez, consultor tributario, explicó que a través del castigo “la AFIP busca evitar que los pequeños contribuyentes de las escalas más altas evadan”.

A fin de explicar el alcance de la herramienta, Domínguez precisó que “el régimen de información electrónica de ingresos y gastos le permite al fisco nacional evaluar la permanencia en el Monotributo de quienes están en las categorías más altas”.

“La solicitud de información sistemática de las operaciones con los principales clientes y proveedores, y el requerimiento de datos sobre el alquiler del local comercial o del vehículo de transporte, le permite a la AFIP efectuar cruces informáticos entre ingresos y gastos de los distintos contribuyentes”, precisó el experto.

“Ello así, a los efectos de evaluar si un monotributista puede permanecer en el régimen, o bien, si debe inscribirse en el IVA y en Ganancias por haber excedido los parámetros del régimen simplificado”, advirtió el experto.

Vencimientos múltiples
Asimismo, durante este mes vencen dos obligaciones clave que deben cumplir por los pequeños contribuyentes: la recategorización cuatrimestral y el estricto régimen de información que abarca a quienes facturan más de $6.000 al mes.

En primer término, en mayo vence el plazo para gestionar la correspondiente recategorización cuatrimestral. El trámite consiste en actualizar la situación tributaria y el pago mensual respectivo en base a los ingresos brutos obtenidos, la superficie afectada a la actividad realizada, la energía eléctrica consumida y los alquileres devengados entre mayo de 2011 y abril de este año.

 

Complementariamente, a fines de mayo, los pequeños contribuyentes que ganen más de $6.000 mensuales deberán informar la energía eléctrica consumida y los alquileres cancelados durante el último cuatrimestre.

Los datos presentados serán confrontados contra indicadores de la situación fiscal respectiva que la AFIP posee en su base de datos sobre los distintos monotributistas. Entre ellos se destacan:

  • Consumos en tarjetas de crédito y débito.
  • Movimientos bancarios.
  • Declaraciones patrimoniales.
  • Pago de cuotas de colegios privados.
  • Inversiones en fideicomisos.

A estos fines, vale tener presente que el marco legal vigente establece que los pequeños contribuyentes, obligados por el régimen de información que reduzcan su facturación a menos de $72.000 anuales ($6.000 mensuales), igualmente deberán seguir informando, durante dos años más, los datos solicitados.

El mercado inmobiliario se “tiñe” de blue: sube el dólar paralelo y cae renta por alquiler, síntomas del temor en la sociedad


09/05/2012 Hay termómetros caseros que sirven para conocer el humor social. La cotización del billete verde en el circuito informal es uno de ellos. También, lo que sucede con el “bono ladrillo” y la predisposición a aceptar una paga bajísima por la locación de una vivienda. Cómo se cierra un círculo complejo
Por Fernando Gutierrez (Producción: Mariano Jaimovich)
Por estos días abundan los “termómetros” para medir el humor de los argentinos.

Los hay de todo tipo y color: están aquellos que buscan conocer la “temperatura política” -y entonces se centran en saber si la imagen de la Presidenta cae o se sostiene- y también los que se orientan en indagar sobre lo frío o caliente que están los bolsillos de los argentinos en cuanto a su predisposición para mantener en alto el consumo.

Quienes quieren hacer énfasis en el ánimo positivo destacarán el 75% de apoyo popular a la estatización de YPF.

En cambio, aquellos que busquen síntomas negativos, pondrán la lupa en que se produjo laquinta caída consecutiva en el humor del consumidor, señal de un mayor temor que siente buena parte de la sociedad.

Pero hay otros indicadores -quizá más caseros y que requieren de menores tecnicismos- que resultan contundentes y reveladores sobre el estado de ánimo colectivo.

Una de ellos es el dólar: cuando hay expectativa de que la situación económica “no puede seguir” tal como está planteada, aumenta la demanda de billetes. O, como ocurre ahora, si no se pueden comprar libremente se recurre al mercado paralelo con la consecuente suba del precio.

Otro termómetro de los caseros es el atractivo que ofrece el “ladrillo”: ante el temor que les genera el futuro, y ante la falta de alternativas de inversión, los argentinos perciben que lo más seguro es volcar su dinero en un departamento que les garantice, al menos, una renta por alquiler.

Y cuanto mayor es la incertidumbre, más se prioriza esa condición de refugio y no tanto el ingreso que obtienen, que pasa a un cómodo segundo plano.

Más aun. Tienen una mayor predisposición a conformarse con una rentabilidad demasiado baja, como se observa hoy en día.

Tanto es así que los economistas, tal como viene dando cuenta iProfesional.com, comparan el alquiler con una suerte de “bono ladrillo”, en referencia a un activo que garantiza seguridadpero no un alto rendimiento, del mismo modo que los títulos del tesoro estadounidense.

Nuevo “termómetro”
En este sentido, en los últimos meses los analistas hacen referencia a un nuevo indicador quecombina los dos anteriores.

Es decir, tiene en cuenta la renta que ofrece dicho “bono” en comparación con la brecha cambiaria (oficial y paralelo).

Señalan que cuánto más grande sea esta última los argentinos están dispuestos a aceptar una menor paga por la propiedad que alquilan.

En la práctica, esto queda plenamente demostrado: la brecha tiende a crecer -producto de las restricciones a la compra de dólares- en tanto que la renta de una propiedad -que ya se encontraba en niveles muy bajos- siguen cayendo aceleradamente.

Para explicarlo, los analistas apelan a un ejemplo:

  • Un departamento tiene un valor de mercado de u$s100.000.
  • Esa propiedad -según datos aportados por especialistas del sector- hoy deja una renta “neta” promedio (luego de gastos e impuestos) del 3%.
  • En pesos, representa una ganancia de unos $13.200.

Ahora bien, como los inversores toman como parámetro la evolución del valor del dólar paralelo, observan que esa renta cae al 2,6% ($13.200 convertidos a razón de $5,00).

Este razonamiento se da porque si bien la ganancia que obtienen es en moneda local a la hora demedir su patrimonio la referencia sigue siendo la divisa estadounidense.

Y, al haber un mercado desdoblado y con restricciones, la cotización que miran es la delcircuito informal.

Así las cosas, cuanto mayor sea la brecha cambiaria, menor es el rendimiento que ellossienten que obtienen.

Un informe del Estudio Bein hace referencia al tema. Y sostiene que al profundizarse el distanciamiento entre el valor oficial y el paralelo “se da una reducción de la renta en dólares”.

¿Esta caída ha implicado, en la práctica, un desincentivo para los inversores a volcar sus propiedades al mercado locativo? La respuesta es un rotundo no. Por el contrario, lo hacen más que nunca.

Valor refugio mata rentabilidad
Juan José Cruces, docente de la Universidad Di Tella, hace referencia a la ganancia que ofrece hoyun alquiler y la compara incluso con la de los activos considerados como los más seguros del mundo, como son los bonos del tesoro estadounidense.

Justifica que esta percepción de un mayor “riesgo político” ha dado lugar a que los argentinos se hayan resignado aceptar un 3% (neto) por la locación de una vivienda cuando, años atrás, esa cifra trepaba a valores cercanos al 10%.

“Es sugerente el hecho de que en este país se espere la misma tasa que paga el mejor deudordel planeta, cuando la gente podría comprar otros activos que le otorgan mucho más”, afirma Cruces.

Para este experto, sólo existe una conclusión posible: “El propietario sabe que no le van a sacar esos ahorros volcados a una unidad. En definitiva, el contrato inmobiliario ha sido respetado, en un país en el cual existe pavura a la confiscación”.

Y resalta el hecho de que en momentos particularmente complicados -como fuera la crisis mundial de 2007 y 2008- se han producido caídas de la renta por locación, casi imitando lo que ocurría en el mercado internacional con los activos considerados libres de riesgo.

“Es cierto que lo que brinda hoy un alquiler es muy bajo. Pero también es verdad que hay que pensar que si se lo compara con lo que se obtendría colocando dólares en el exterior, que escasi cero, sigue siendo una alternativa razonable”, afirma el consultor Damián Tabakman.

Tras la brecha cambiaria, la parálisis
En un contexto poco confiable, si de una cosa están seguros los analistas es que laincertidumbre va a permanecer, con riesgo de que se profundice.

Por eso creen que, tras la catarata de medidas tomadas (control de cambios, cierre de importaciones, reforma del Banco Central y estatización de YPF, entre otras) la distancia entre el tipo de cambio oficial y paralelo irá en aumento.

Este punto resulta ser una preocupación central de los analistas que, a la luz de la experiencia histórica, afirman que la brecha cambiaria contribuirá a un mayor enfriamiento de la economía.

“Cuando hay argentinos dispuestos a pagar un sobreprecio de más del 20% para sacar dólares del país, es claro que se hace muy difícil convencer a alguien a que se arriesgue a traer su capital para invertir”, es el crudo diagnóstico del asesor financiero Sebastián Estévez.

En la misma línea, Domingo Speranza, experto del rubro inmobiliario, observa que “el inversor sofisticado hoy está más reticente, porque sabe que hay atraso cambiario y especula con la posibilidad de una devaluación a mediano plazo”.

Para este experto, esta situación lleva a una parálisis del mercado, “porque la gente que tiene dólares prefiere esperar”.

Por lo pronto, en la industria de la construcción ya se está notando el cambio de clima. Según Tabakman, hay una fuerte caída, del 40%, en los permisos de edificación.

Y la previsión para el año, según Germán Gómez Picasso, de la consultora Reporte Inmobiliario, es que en 2012 la cantidad de operaciones de compraventa caerá un 20% respecto a 2011.

“El mercado se mueve más por los que compran como inversión. Pero si hay una brecha cambiaria en aumento van a pensar mucho antes de volcar sus dólares a un inmueble, porque surgen otros negocios financieros atractivos”, dice Gómez Picasso.

En este momento se está produciendo un fuerte debate en el mercado inmobiliario respecto dequé podrá ocurrir en los próximos meses.

Uno de los principales problemas que observan, tanto directivos de inmobiliarias como desarrolladores, es que difícilmente se pesifique la compraventa de viviendas, ya sean usadas o a estrenar.

Históricamente, el “lubricante” del sector han sido las operaciones en dólares. Por eso, y ante las restricciones cambiarias, prevén que se registre un fuerte freno en el total de operaciones.

“Quienes quieren vender pretenden dólares. Y aquellos que quieren comprar no los tienen, o prefieren guardarlos”, opina Salvador Di Stefano, consultor financiero.

Su visión no es optimista sobre una resolución rápida a este problema: “Mientras no se achique la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, va a seguir todo trabado”.

Más refugio que nunca
Pero el tema que seguramente despierta más polémica, como siempre, es el del precio. Y aquí hay dos posturas.

Por un lado, están quienes creen que la contracara de la menor renta inmobiliaria es unapresión a la baja en las cotizaciones del metro cuadrado.

Este argumento es apoyado por la innegable situación de enfriamiento que vive la economía y, particularmente, el mercado de la construcción. Pero lo cierto es que esta postura es minoritaria entre los expertos.

Más bien, lo que se espera es que, precisamente por su condición de refugio de valor, los precios de los departamentos se mostrarán inelásticos a la baja.

“La experiencia indica que los valores resisten. Los propietarios prefieren sacar sus unidades de la venta antes que resignarse a una pérdida de capital”, observa Cruces.

Y el pasado reciente parece darle la razón: durante la recesión de 2009, cuando las operaciones de compraventas en Buenos Aires cayeron un estrepitoso 25%, los valores no sólo no disminuyeron sino que aumentaron un 14%, según las estadísticas del Colegio de Escribanos.

La consecuencia de esta reticencia a bajar los precios, aun en años recesivos, es que se incrementa la cantidad de gente dispuesta a alquilar su unidad en lugar de venderla.

Y ahí es donde los expertos ven otro empujón adicional en la caída de la rentabilidad por alquileres.

Así las cosas, parece que se cierra un círculo complejo:

  • La incertidumbre económica dispara al dólar paralelo.
  • La renta por alquiler que mide el inversor cae.
  • Los compradores, por el cepo cambiario, están reticentes a desprenderse de sus dólares.
  • Los propietarios, al no querer bajar sus pretensiones, vuelcan más unidades al mercado locativo.
  • Así aumenta más la oferta.
  • En consecuencia, la renta se desploma aun más.

¿Cuál es el piso de ganancia? Para algunos expertos, como Speranza, podría ser del 2% anual.

En otras palabras, se afianza el perfil de un mercado inmobiliario más dirigido a inquilinos que a propietarios.

Es el “lado oscuro” del modelo K donde, como contrapartida, quienes saben que no tienen acceso a la casa propia siguen buscando paliar ese déficit con el cortoplacismo que ofrecen los autos, viajes o, en su defecto, algún buen electrodoméstico.

 

Fuente: iprofesional.com

Giro inesperado: clausuró la AFIP las puertas del corralito cambiario y dejó sin dólares a particulares y empresas


10/05/2012 Hasta el viernes pasado, el organismo de recaudación venía aflojando con sus duras restricciones. Pero, de repente, estableció un nuevo cerrojo y, como consecuencia del mismo, prácticamente este jueves todos los pedidos de autorización fueron rechazados
Por Rubén Ramallo – Paola Quain
De pronto y a poco de su inicio, la jornada cambiaria del jueves tomó un giro inesperado ya que, minutos después de las diez de la mañana, llamó poderosamente la atención que la inmensa mayoría de las solicitudes de compra fueran rechazadas.

Esta situación causó sorpresa en los dos lados del mostrador, pues vino a profundizar lo ocurrido desde el pasado martes, cuando se había empezado a notar un avance en las restricciones a la compra de divisas en bancos y casas de cambio.

Pero eso no fue todo: en forma paralela comenzó a sentirse la presencia masiva de inspectores de la AFIP, que buscaba restringir las operaciones en el mercado informal, según dijeron otros operadores.

Tal es así que el volumen comercializado en el mercado “blue” o informal se redujo de manera sustancial.

“Están negando el 95% de las consultas”, expresó el gerente general de una importante casa de cambios de la calle Sarmiento, quien agregó que “al freno de las ventas se suma la presencia masiva de inspectores, que empezaron curiosamente por los barrios y ahora están llegando al microcentro”.

“En nuestras sucursales del interior el freno también es generalizado“, concluyó el funcionario.

Milagros Gismondi, economista de Orlando Ferreres y Asoc, consideró que “con la liquidación de Ganancias de la semana pasada se autorizaron compras por montos más altos por persona”.

“Pero, de imprevisto, este jueves se rechazaron prácticamente todas las operaciones. Lo cierto es que a las mismas personas que se les autorizaban altas sumas hace pocos días, después se vieron imposibilitadas de adquirir divisas”, agregó .

“Esto nos marca que la aprobación para la compra de dólares no tiene que ver con la situación de cada uno de los compradores, sino que depende de lo que surja del balance de la oferta y la demanda del mercado”, sostuvo la economista de Ferreres y Asociados.

Desde un banco privado con fuerte presencia en comercio exterior, el comentario fue similar: “En nuestro mostrador prácticamente fueron rebotados todos los pedidos“.

En tanto, otro reconocido cambista, que solicitó estricto “off the record”, expresó que “empresas que podían comprar $180.000, se encontraron ayer con un tope de 20.000 pesos“.

“Incluso, empleados con altos sueldos en blanco, que antes del miércoles contaban con una autorización de hasta u$s16.000, observaron que ese límite había bajado a apenas 1.000 dólares”, completó.

Los motivos de la AFIP
“El mercado cambiario atraviesa una encrucijada, a partir de las necesidades de divisas del sector público que desplazan progresivamente a los requerimientos privados“, explicaron desde AMF Consultores.

“Naturalmente, la paridad cambiaria nominal no es ajena a esta situación que coloca las correcciones que introduce el Banco Central en la relación peso/dólar en porcentuales máximos, ydificultosamente compatibles con un período de abundante oferta de divisas, como estacionalmente ocurre en el 2º trimestre del año”, destacaron desde la consultora dirigida por Andrés Mendez.

“La presión por hacerse de dólares sigue creciendo a diario, pero los controles son muy fuertes y cada vez hay menores posibilidades de conseguirlos en la plaza oficial. Esto ayuda a que la brecha entre los mercados siga creciendo”, comentó uno de los operadores, sin querer hablar más por la presencia de los inspectores.

Esta decisión, que causó fuerte impacto entre analistas, operadores y clientes, se contradice con la tomada hace apenas una semana, cuando el mismo organismo optó por liberar en parte el cerrojo cambiario tanto en sucursales bancarias como en casas de cambio, con la intención de restarle presión al mercado informal.

Precisamente, desde un banco del interior, un operador manifestó que, a su entender, “esta reacción, que puede parecer espasmódica por parte de la AFIP, tiene una parte lógica. Si ya tiene bajo control el segmento oficial, bajo su razonamiento, también puede controlar el blue”.

“¿Cómo? Muy sencillo, cuando abre el grifo oficial, alienta la demanda en este mercado, abastece al marginal, lo fortalece y alienta la salida de capitales. Pero cuando lo cierra, seca la plaza y, de esta manera, reduce su operatoria. De alguna manera limita dicha fuga”, agregó.

“En otras palabras, busca matar dos pájaros de un tiro. La pregunta, en este caso, es saber cuál es el precio objetivo”, concluyó.

Al respecto, varias fuentes consultadas por iProfesional.com consideran que ese “número mágico” giraría en torno de los 5,10 pesos por dólar para la cotización informal.

Una cifra más arriba podría alentar mayores presiones inflacionarias, pues en una economía dolarizada como la de Argentina, el valor de la divisa estadounidense juega un rol central en la formación de precios.

Las idas y venidas de la AFIP
Los mayores controles y restricciones implementados desde el pasado martes impactaron inicialmente en el circuito marginal. Tal es así que la divisa aumentó un par de centavos en cuestión de horas.

Al cierre del jueves se repetía la situación anterior. Como consecuencia de ello, desde el cierre del lunes el “blue” se incrementó cuatro centavos, pues llegó nuevamente a los 5,10 pesos.

Fuentes del mercado coincidieron en afirmar que, si bien en casos como este todo hace suponer que el dólar marginal suele reacomodarse al alza, esta vez no fue así, debido a los controles dispuestos por el ente recaudador. Aunque los expertos señalaron que sólo es cuestión de tiempo para que intente nuevamente retomar el camino alcista.

Esta historia de idas y venidas, breve pero contundente, comenzó apenas se implementó el cerrojo cambiario, a fines de octubre del año pasado, cuando varios organismos oficiales presionaron a las casas de cambio para que el billete no se fuera mucho más allá de 4,50, aunque todo quedó en intenciones, pues el blue mantuvo en aquel entonces su raid ascendente.

Mucho más cercano en el tiempo, apenas se conoció la intención oficial de expropiar parte de YPF, el billete informal volvió a dispararse con fuerza, pues pasó de $4,95, la jornada siguiente al anuncio, a marcar un máximo de 5,14 por unidad, apenas siete días hábiles después.

Esta escalada llevó al Gobierno a tomar cartas sobre el asunto hasta hacer ceder a la divisa algunos centavos, pero igual muy por encima de la cotización oficial. En la práctica, logró que cayera diez centavos en apenas una semana, a partir de la flexibilización de las restricciones para el público. Aunque en forma paralela, utilizó la intimación vía inspecciones.

Finalmente, a partir del martes pasado redobló los controles, tanto físicos (vía inspectores en la calle) como tecnológicos, profundizando las restricciones para acceder al mercado “libre”.

¿Porqué cambió la estrategia? 
Todo parece conducir a que la oferta de divisas no responde a esta altura del año a las expectativas oficiales, pese a que los precios de la soja se mantienen en niveles más que atractivos. Ello estaría impactando en forma negativa en el poder de compra del Banco Central, que no lograría alcanzar su nivel objetivo previsto con anterioridad.

En tal sentido, un conocido economista comentó: “Siempre voy controlando la validación que la AFIP hace de mi límite para la compra de dólares. Recientemente se redujo a un tercio sin que haya cambiado mi situación frente al fisco”.

“El problema es que todavía no queda claro el criterio que se utiliza para rechazar o aprobarlas operaciones, y después haber habilitado tantas en abril. Creo que el Gobierno vuelve a tener miedo y a sentir que debe restringir aún más la demanda”.

Para Federico Bragagnolo, economista de Econviews, “esta medida significa un fuerte giro pues en los primeros días del mes notamos un cambio con respecto a abril, cuando se autorizaron muchas compras de dólares al sector privado”.

“Pero eso se tradujo en una caída de los plazos fijos y en un aumento de la salida de capitales. Ello podría explicar el cambio de la estrategia oficial”, concluyó.

Para Aldo Abram, director de la fundación Libertad y Progreso, “este accionar está en línea con lo que veníamos viendo y tiene que ver con la desesperación del Gobierno de aumentar la oferta de dólares en el mercado controlado que tenemos”.

“Están apresurando la liquidación de las exportaciones más allá de los plazos que los productores habían pactado de antemano. De la misma manera, limitan la demanda de dólares para que el Central tenga mayor disponibilidad para comprar”, sostuvo Abram.

“El problema es que en este proceso todos los pesos que se emiten y que finalmente no son esterilizados, generan inflación, siendo un excedente que no puede ir al mercado cambiario oficial y tampoco a las importaciones, por lo que terminan engrosando el mercado paralelo”, resumió el director de Libertad y Progreso.

“Creo que la señal para los minoristas interesados en comprar dólares es que se hagan de los billetes en los momentos en los que se los autoriza para la compra“, finalizó Gismondi.

Fuente: iprofesional.com

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