Con blue en $10 y dólar turista a $7, viajar fuera del país costará 50% más en pesos que el verano pasado.


31-10-2013 La acelerada del billete verdel oficial, sumado al recargo del 20% y una divisa informal ya en dos dígitos hace que visitar destinos fuera de la Argentina no sea tan económico como antes. Pero aún está lejos de ser prohibitivo, producto del “efecto cuota”. Precios comparativos
Por Juan Diego Wasilevsky
  • Última actualización: 31/10/2013 6:10:00 am

Este 31 de octubre se cumplieron dos años desde que se impusiera el cepo, la primera de una serie de restricciones tendientes a desalentar la compra de dólares o de cualquier tipo de gastos en moneda extranjera. 

Hasta ese entonces, los argentinos gozaban de una “libertad cambiaria” que hoy, luego de tantas medidas que se fueron acumulando, parece ya muy lejana.

Tras el cepo al atesoramiento de divisas, el Gobierno fijó limitaciones al retiro de dinero con tarjetas de débito en el exterior; luego, avanzó con un achicamiento de los topes en concepto de adelanto con plásticos, para luego unificar el llamado “dólar turista” con un recargo del 20% por encima del oficial. 

El furor de argentinos descansando en destinos internacionales estuvo ligado a la decisión oficial de usar, durante años, al tipo de cambio como ancla inflacionaria.

Así, con salarios que durante años se movieron unos puntitos por encima de la suba de precios y de la tasa de devaluación, el dólar fue quedando barato para los bolsillos de los ahorristas.

Y la consecuencia quedó a la vista: más de 5 millones de personas cruzan todos los años las fronteras para sacarle jugo a un tipo de cambio por debajo del blue.

¿Sigue siendo conveniente viajar al exterior?
Ante al temor latente de que ahora que pasaron las elecciones el Gobierno finalmente avance con nuevas restricciones que busquen ponerle un freno al déficit turístico-que para este año está estimado en u$s7.700 millones-, muchos turistas decidieron adelantar sus compras al menos en un mes respecto de la temporada anterior, tal como confirmó Alejandro Camera, director de la agencia Tours and Travel.

Sin embargo, de cara a esta temporada que se avecina, hay tres variables que no se pueden pasar por alto:

• Por un lado, la aceleración de la tasa de devaluación -que en los últimos tres meses se movió por encima del 2% promedio– y que encareció en moneda local todos los servicios valuados en dólares.

• El recargo del 20% a la compra de paquetes y aéreos, que no estaba vigente durante la temporada anterior, dado que comenzó a regir recién en marzo de este año.

• El incremento en 5 puntos porcentuales de la tasa que afecta a las compras con tarjeta en moneda extranjera -implementado en marzo último-, que llevó el recargo también al 20%.

Frente a estas variables, surgen dos preguntas clave a la hora de evaluar la dinámica de la próxima temporada de verano: ¿cuánto se incrementó, en pesos, el costo de hacer turismo en el exterior? Y, lo que no es menor, ¿continúa siendo tan favorable como el año pasado cruzar las fronteras, considerando que el “dólar turista” (oficial más recargo) ya supera los $7 y que el blue volvió a moverse en torno a los $10?

El siguiente cuadro permite apreciar los valores de paquetes a diferentes destinos, la cuota mensual y la cantidad de salarios necesarios para hacer frente a esa erogación:

Tal como se desprende de la infografía anterior, tomando un destino clásico para los argentinos como Florianópolis, que cada año recibe a miles de turistas locales, se observa que para contratar en la actualidad un paquete para dos personas para viajar en enero -que incluye aéreos, traslados y hospedaje por 7 noches- se deberá desembolsar el equivalente a $16.100, casi un 50% más en pesos que en la misma fecha de 2012.

Este fuerte encarecimiento obedece a dos factores: por un lado, a la tasa de devaluación acumulada del 23% en el último año y, por otro, a la entrada en vigencia del recargo del 20% que en octubre del año pasado no existía.

Así las cosas, el valor de la cuota para este paquete, considerando un plan a 12 meses, se encareció cerca de $400, al pasar de $908 a $1.339.

Paralelamente, para quienes tienen un mayor presupuesto, las cifras pasan a ser más elevadas.

Una familia de cuatro integrantes, por ejemplo, que en estos días contrate un paquete con destino a Orlando, Florida, que incluya aéreos, hospedaje, alquiler de auto y pases a los parques, deberá desembolsar el equivalente a $64.780, casi $21.000 más que lo que costaba en octubre del año pasado.

El monto de la cuota, en tanto, pasó de casi $3.650 a unos $5.400, es decir, unos $1.750 más por mes.

Ahora bien, ¿en qué medida impactaron estas dos variables (devaluación y recargo) en el poder de compra de los argentinos?

Si se considera que el salario neto promedio para un empleado de la Ciudad de Buenos Aires el año pasado era de $8.000, contratar ese viaje a Disney representaba unos 5,5 sueldos.

En tanto, tras el incremento de las remuneraciones del 24% que tuvo lugar este año, adquirir ese mismo paquete equivaldrá a unas 6,5 mensualidades, es decir, 30 días más de esfuerzo.

Tomando como referencia el viaje a Florianópolis mencionado anteriormente, en octubre de 2012 era necesario contar con 1,3 salarios netos, mientras que en la actualidad se requerirá de 1,6 sueldos.

Con algo de “cash” en mano
Hilando más fino y tomando en cuenta otros gastos que hay que afrontar durante un viaje al exterior -como traslados, comidas y excursiones– el panorama es el siguiente:

1. Vacaciones pasados: 

• En octubre de 2012, una familia con cuatro integrantes que contrató un paquete a Buzios para viajar en enero  2013) debió desembolsar el equivalente de $25.465.

• Considerando que un 25% de los gastos los cubrió con efectivo (comidas en la playa, bebidas, algunas excursiones, taxis, etc), en diciembre de 2012, antes de viajar, debió ir al paralelo con unos $1.900 para conseguir algo de moneda extranjera -en ese momento, el “real blue” alcanzaba los $3,80-.

• Ya en Brasil, la familia debió tarjetear otros gastos por unos $4.485.

• Así las cosas, entre la compra del paquete y los consumos, tanto con plásticos como con “cash”, debieron desembolsar un total de $32.850 en la temporada pasada. 

2. Estas vacaciones: 

Esa misma familia que hoy quiera realizar un viaje similar, deberá abonar:

• Unos $39.200 para la compra del paquete -con recargo del 20% incluido-, es decir, unos $12.700 más que el año pasado.

• En tanto, considerando las proyecciones del tipo de cambio oficial, los gastos diarios con plásticos les insumirían casi $5.800 (versus los $4.485 del verano último).

• Finalmente, en base a las estimaciones del mercado paralelo, en caso de comprar divisas en el circuito informal en diciembre, antes del viaje, tendrían que destinar unos $2.700 (versus $1.900 del año pasado).

• Esto arroja un gasto total de $47.678, un 45% más que el verano anterior ($32.850). 

Sin embargo, las mejoras en las remuneraciones amortiguaron el impacto en el poder de compra, dado que, medido en términos de salarios, la familia pasó de necesitar 4,1 ingresos a 4,8 sueldos para cubrir el mismo gasto (ver infografía).

“Resumen de bolsillo”
Al analizar el efecto combinado de devaluación y recargo, a primera vista se observa que el efecto en el poder adquisitivo parecería no ser tan determinante.

Los operadores señalan que las restricciones terminaron por hacer agua debido al incremento de las remuneraciones. Así, pese a los intentos oficiales, viajar al exterior no pasó a ser “prohibitivo” para quienes sí pudieron hacerlo el verano pasado.

Sin embargo, para los expertos no es menos cierto que se dio un punto de inflexión que está comenzando a ponerle “paños fríos” al furor de argentinos haciendo turismo fuera del país.

Sucede que el “motor” que había traccionado este boom fueron los salarios, que durante años le sacaron varios puntos de ventaja a la tasa de devaluación. En efecto:

• Entre enero de 2007 y diciembre de 2012, la remuneración promedio neta en la Argentina se disparó un 317%.

• En tanto, la tasa de devaluación nominal acumulada en ese mismo período fue del 59%.

• Gracias a esta dinámica, mientras que un salario promedio seis años atrás permitía comprar casi 550 dólares, a fines de 2012 era posible adquirir 1.427 dólares.

Esto equivale a decir que los bolsillos de los argentinos se fortalecieron notablemente a la hora de adquirir billetes verdes o cualquier bien o servicio atados a la divisa estadounidense, como es el caso de un paquete turístico fuera del país.

Sin embargo, la aceleración de la tasa de devaluación, que forma parte de la estrategia oficial de evitar que vuelva a profundizarse el atraso cambiario, marcó el comienzo del enfriamiento del turismo internacional. 

Y si bien esto por sí sólo no permitiría revertir el rojo sectorial –estimado para este año en u$s7.700 millones-, sí le quitaría dinamismo a este fenómeno.

Una muestra de este nuevo escenario se puede observar al analizar la cantidad de argentinos que cada año se toman un avión -desde Ezeiza o Aeroparque- para viajar al exterior:

• Entre enero y agosto de 2010, por ejemplo, el número de turistas se había disparado un 65% respecto al mismo período del año anterior.

• Para 2012, en tanto y según cifras del INDEC, los 1,6 millones de residentes que tomaron un vuelo en dicho lapso, implicaron un alza del 16%.

• En tanto, durante los primeros ocho meses de este año, la tasa de crecimiento se desaceleró más todavía, acumulando una “tibia” suba del 5% respecto a igual lapso de 2012.

 


En diálogo con iProfesional, Walter Rodríguez, secretario de la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo (Aaavyt) confirmó que “ya no hay ningún boom de turismo internacional”.

“Los operadores no se quejan, las ventas están sostenidas en niveles altos y no cayeron, pero tampoco se puede hablar de un crecimiento explosivo ni mucho menos. El nivel de ventas está un poco en línea con el año pasado”, acotó el experto, desterrando la idea de que cada año el número de argentinos descansando fuera del país crece a “tasas chinas”.

Para el directivo, “es cierto que algunos adelantaron compras de paquetes, pero también hubo otros que, por la incertidumbre, pospusieron su viaje. Esto llevó a que termine equilibrándose el mercado“.

Rodríguez hizo referencia además a una “limitación logística” que está dada por la cantidad de plazas disponibles en los vuelos, que no se incrementó al mismo ritmo y le pone un techo al auge del turismo internacional.

Claro que esta desaceleración no es sinónimo de caída. Por lo tanto, si el Gobierno pretende achicar el fenomenal déficit, los expertos opinan que tendrá que aplicar medidas más drásticas, como un aumento del recargo o un desdoblamiento del tipo de cambio para esta actividad.

En diálogo con iProfesional, Tomás Ryan, ex presidente de la Aaayt y titular de Ryan´s Travel, destacó que “mientras la brecha entre el blue y el llamado dólar turista continúe en los niveles actuales, por encima del 40%, habrá gente que seguirá pensando que los viajes al exterior están subsidiados”.

“En tanto y en cuanto no se tomen verdaderas medidas de fondo, el sector seguirá aspirándole dólares al Gobierno“, relató el empresario, quien agregó que parte de la “pulseada” se dirime en la atractiva oferta de financiamiento que ofrecen los operadores que comercializan paquetes y servicios fronteras afuera.

“Hoy, si querés viajar al exterior, contás con un gran menú de planes de pagos que van de los 12 a los 24 meses. En cambio, dentro de la Argentina, las alternativas de crédito son mucho más limitadas. Esto incentiva a que la gente saque cuentas y, por la inflación, sienta que no le es tan difícil veranear afuera“, disparó Ryan.

Esto explica por qué en las últimas semanas viene corriendo el rumor de que el Gobierno podría avanzar contra el sector bancario para que éste acote el menú de financiamiento que hoy por hoy ofrece a los turistas argentinos.

“¿Esto no iría en contra de las operaciones de Aerolíneas?” fue la pregunta de iProfesional a un reconocido empresario del sector, que accedió a hablar bajo estricto off the record por la sensibilidad del tema: “Podría terminar bajándole un poco el nivel de ventas, es cierto. Pero, paradójicamente, una jugada de este tipo hasta podría beneficiar al propio Gobierno. Si justamente los destinos internacionales son los que más contribuyen a generar el déficit de la compañía. Estaría matando dos pájaros de un tiro”, concluyó.

Fuente: iprofesional.com

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