Avanza la instalacion del emisario submarino en Mar del Plata


Con sus 3.810 metros de largo, será el más grande existente en América del Sur. Dicha obra brindará un innovador sistema de eliminación de efluentes cloacales, mejorando la calidad ambiental de la ciudad por los próximos 50 años.

Ya se trasladó la segunda parte de los caños del emisario submarino.

por Alejandro Aníbal García (*)

Los océanos del mundo son el lugar en donde históricamente, enormes cantidades de desechos cloacales, encuentran su destino final. El sistema de cloacas que todos conocemos está integrado por un conjunto de tuberías usadas para el transporte de las aguas residuales y pluviales desde domicilios e industrias, hacia el sitio en el que se tratan y/o vierten a un medio natural, usualmente la costa marina.

En la medida en que la zona de descarga no se concentra en regiones aledañas a asentamientos humanos, el proceso natural de degradación marina permite un adecuado tratamiento de las mismas sin un efecto perjudicial sobre el ser humano. Sin embargo; la expansión de los centros urbanos a lo largo de la línea costera, como sucede en Mar del Plata, ha hecho que el progreso disminuya esas distancias.

La combinación de sistemas de tratamientos convencionales con emisarios submarinos es la mejor solución encontrada para reducir el impacto ecológico de la realidad ineludible del progreso humano. En líneas generales el crecimiento poblacional, la industrialización, el uso irracional del agua, la generación de nuevos productos químicos junto a los elevados costos de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, hacen que la capacidad existente en el mundo sea inadecuada.

La construcción de emisarios submarinos, y la normativa en cuanto a su regulación, es una tendencia que se está afianzando en muchos países. El sistema ha demostrado ser el más económico y eficaz para garantizar la depuración en el medio marino de los residuos cloacales. En América Latina existen emisarios submarinos distribuidos en Venezuela, Puerto Rico, Brasil, México, Chile y Uruguay. Se estiman en el mundo más de 140, siendo nuestro vecino Chile un referente al contar con más de 30 a lo largo de su litoral marítimo.

La obra del emisario

El proyecto contempla la construcción en el mar de un gran conducto de 3.810 metros de longitud y 2 metros de diámetro, por donde circularán y serán expulsados los efluentes cloacales de la ciudad, previo tratamiento. Con la instalación de este sistema, los efluentes serán expulsados a una distancia superior a los 3 kilómetros, posibilitando que el accionar de las corrientes marinas aleje el efecto perjudicial contaminante de nuestras costas y playas. La importante obra es financiada con aportes del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a través del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa). Su contraparte local es Obras Sanitarias de Mar del Plata (OSSE) quien aporta la asistencia técnica, supervisando su avance. La empresa responsable de la misma es Supercemento S.A.

Las obras comenzaron en 2009 y culminarían, en su etapa inicial, en el 2012. El retraso de la misma, se debió a la necesidad de modificar el proyecto original para brindar una solución técnica óptima; consecuencia de la imposibilidad de utilizar la draga responsable de la excavación de una zanja en la cual el emisario iba a ser enterrado en un principio. El nuevo proyecto contempla que sea apoyado sobre la superficie de la arena a través de un sistema que garantice su efectividad y seguridad futura.

Una vez ensambladas sus partes, el emisario tendrá una longitud de 3.810 metros de longitud, siendo el más importante de Sudamérica. Un segmento de 3.284 metros estará conformado por el caño emisario o alimentador, seguido por un caño difusor de 526 metros.

En este último tramo es en donde se va a producir la salida del efluente cloacal a través de un sistema de difusión, mediante 130 tubos de elevación con salidas de 150 mm de diámetro. Es decir, no se descarga todo el contenido al final del recorrido como una cañería normal, sino que se produce la descarga horizontal mediante diferentes válvulas ubicadas cada 4 metros a lo largo del caño difusor.

Para su construcción se unieron cerca de 315 tramos de caños de 12 metros de largo y 2 de diámetro cada uno, que fueron fabricados por la empresa chilena Tehmco S.A. Las tuberías de polietileno de alta densidad fueron soldadas a través de una máquina de termofusión de origen alemán instalada en el varadero de la Base Naval. Cada tramo mide 330 metros de largo y 2 metros de diámetro con un peso de 1.000 toneladas.

Los próximos pasos

Una vez finalizados los distintos tramos del emisario, los mismos fueron trasladados al sector de acopio, dentro de un espejo de aguas en el interior de la Base Naval. En las últimas semanas se inició el ensamble en pares, de a dos tramos de 300 metros, a través de la unión de casi 80 bulones entre los extremos de uno y otro.

En la actualidad ya se trasladó uno de los tramos ampliados de 600 metros hacia la zona de la Planta de Tratamientos Cloacales de Camet, en donde se procedió a su hundimiento entre la cota 1.000 a 1.600 de la zona especificada para su emplazamiento final. El tiempo de traslado de las cañerías hacia la zona, fue cercano a las 5 horas. Faltarían sumergir 5 tramos más de 600 metros cada uno para completar la primera etapa de la obra, estando sujeto el traslado de los mismos a condiciones hidrometeorológicas óptimas.

Esta obra se complementará con una nueva planta de efluentes que debiera licitarse en un predio que ya se adquirió, frente a la actual planta de Camet.

El emisario submarino no es sólo un sistema que garantiza la descarga lejos de la línea de costa, sino que también ha demostrado su eficiencia en términos ambientales. Las distintas actividades económicas que realiza el hombre para sobrevivir generan: metales, hidrocarburos, cianuro y floruros, detergentes, fosforo y nitrógeno, microorganismos patógenos, grasas y aceites, entre otros. El sistema de tratamiento y su eliminación a través del conducto del emisario, permitirá disminuir el tamaño del material a desechar, entre otros procesos químicos, que facilitarán el proceso natural de la degradación marina.

El emisario submarino se presenta como una solución eficiente y segura para la disposición final de aguas residuales, que minimizará los impactos adversos en el medio ambiente permitiendo el desarrollo sustentable de Mar del Plata a futuro.

(*): Licenciado en Economía.

 

Fuente: diario la capital

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