Mar del Plata, una perla que se disfruta también en primavera


POR SILVINA QUINTANS / ESPECIAL PARA CLARIN

En esta época, la gran ciudad de la Costa Atlántica ofrece variadas opciones de recreación y descanso. Un recorrido tentativo vincula un paseo en barco, restaurantes típicos, el parque Aquarium, el Bosque Peralta Ramos, la Rambla, el aristocrático barrio Los Troncos y la bucólica atmósfera de Sierra de los Padres.
El Torreón del Monje, construido en 1904 en estilo medieval, brinda coloridas panorámicas del mar y la ciudad.
 13/10/13

La misma ciudad, distinta luz. Así se podría definir el encanto de Mar del Plata fuera de la temporada de verano, cuando uno puede disfrutar de su belleza libre de las multitudes. Allí está la Rambla, con sus baldosones húmedos y lustrosos, la sinuosa costanera que invita a las caminatas, los restaurantes del puerto que huelen a pescado fresco, las casonas de piedra, los cines, los teatros, la peatonal San Martín, el Aquarium. Un poco más lejos, para quienes quieran escapar por un rato del paisaje urbano, se despliegan los secretos del Bosque Peralta Ramos y las imprescindibles panorámicas de Sierra de los Padres.

A principios del siglo XX, Mar del Plata fue el balneario elegido por la aristocracia porteña para disfrutar de sus vacaciones. La ciudad era considerada “la Biarritz argentina”, con sus mansiones de techos a dos aguas y paredes de piedra que emulaban a las lujosas villas veraniegas de Europa.

Mucho del antiguo esplendor marplatense se puede rastrear en la arquitectura histórica de la ciudad. En el centro, allí donde termina la calle peatonal San Martín, está la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, construida entre 1892 y 1905 con donaciones de las familias veraneantes. Su estilo neogótico y las gigantescas dimensiones hacen que uno se sienta en alguna de las grandes catedrales de Europa. El lujo de sus viejos habitués se nota en la araña de cristal de Baccarat, los vitrales traídos de Francia, el órgano italiano y una réplica exacta de “La Piedad” de Miguel Angel, ubicada en el atrio.

Por la peatonal en sentido contrario se llega a la costa. Hacia la derecha se encuentra la famosa Rambla construida por el arquitecto Alejandro Bustillo en 1941, en reemplazo de la suntuosa Rambla Bristol, que había sido inaugurada en 1913 y fue demolida para dar paso a esta construcción.

Este lugar, que en verano suele ser ruidoso y multitudinario, ahora brilla como una superficie recién pulida: la Rambla, el Casino, las esculturas de los lobos marinos, el hotel Provincial. La postal de baldosas resplandecientes, techos de pizarra, paredes coloradas y colmenas de ventanitas cobra vida con la música y el movimiento de adolescentes que se desplazan sobre la pista de skate instalada en la Rambla desde 2012.

El camino costero continúa hasta El Torreón, una suerte de castillo medieval que arremete contra el océano. Desde sus mesas, uno tiene la extraña sensación de estar a bordo de un barco de piedra, con techos altísimos y puertas de madera maciza. Inaugurado en 1904, el edificio esconde su propia leyenda, creada por el poeta chileno Alberto del Solar. Se trata de una historia de amor entre una muchacha indígena y un soldado. La joven termina sus días secuestrada por un cacique, que se arroja al mar junto con ella, montando su caballo. Ante la muerte de su amada, el soldado se recluye para siempre en el castillo, que desde entonces lleva el nombre de Torreón del Monje.

Si el clima acompaña, lo ideal es continuar el paseo por la costa, donde abundan las bicicletas, patines, termos y mates de todos los tamaños, sillas, lonas desparramadas sobre la arena y gente en busca del sol tibio de la primavera.

Casas con historia
Por las calles arboladas del barrio Los Troncos todavía se respira el aire aristocrático de la belle époque marplatense. Villa Victoria Ocampo, la antigua residencia de la escritora, fue transformada en un centro cultural que evoca los tiempos en que las bañeras tenían patas de bronce, los pisos eran de madera maciza y las escalinatas se elevaban con sinuosa elegancia.

Allí se conservan fonógrafos, roperos con espejos, vajillas de porcelana y una contundente máquina de escribir Olivetti apoyada sobre una mesa. “¿Mamá, dónde está el signo arroba en esta máquina?”, pregunta una nena, mientras pulsa con fuerza el teclado.

Las fotos muestran a Victoria junto a Rabidranath Tagore, Paul Valéry, Graham Greene, Gabriela Mistral, su cuñado Adolfo Bioy Casares y su hermana –la exquisita escritora Silvina Ocampo–, entre otras celebridades. “En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, Victoria tuvo el valor de ser un individuo. Vivió con valentía y con decoro su vida propia.”, dice un texto de su amigo Borges colgado de una pared.

A pocos pasos del centro cultural se ubica Villa Mitre, que alberga el Archivo Museo Histórico Roberto Barili. La lista de casas históricas incluye también Villa Ortiz Basualdo –donde se encuentra el Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino–, la capilla Stella Maris –virgen del mar y protectora de los pescadores– y la Torre Tanque, otro castillo que evoca las fortalezas medievales y esconde un gigantesco reservorio de agua.

En la búsqueda de los tesoros arquitectónicos que cobija Mar del Plata, no puede faltar la Casa del Puente, una maravilla del movimiento moderno argentino, diseñada en 1943 por el arquitecto Amancio Williams. La construcción de fama internacional se arquea por encima de un arroyo, como si fuera un animal geométrico y perfecto.

El crucero Anamora enhebra distintos puntos desde el puerto de Mar del Plata hasta el Muelle de Pescadores, en un paseo embarcado que dura poco más de una hora. A pesar del viento, vale la pena salir a la cubierta para ver la caprichosa geografía de la costa, los parques, los edificios y las viejas construcciones que se asoman al océano Atlántico.

La silueta de la ciudad desfila lenta y majestuosa bajo una nueva perspectiva. Las gaviotas le ponen música al paseo, que empieza y termina en la Dársena B y brinda una maravillosa vista panorámica de la ciudad y el mar.

Espectáculo de fauna marina
Sobre la escollera Sur, no muy lejos del lugar del embarque, una colonia de lobos marinos de un pelo se disputa un pequeño lugar en la playa. Los machos pelean entre sí y se amedrentan con sonidos guturales. Conviven en un espacio reducido, rodeados de barcos pesqueros y embarcaciones abandonadas. El ambiente no es el ideal para preservar la especie, pero, aún así, sigue siendo una atracción turística.

Los lobos marinos también atraen en el Aquarium, otro paseo preferido por los visitantes. En el Estadio de Lobos Marinos, los entrenadores Matías y Marcelo revelan los secretos de Cairo, un lobo de un pelo de once años que pesa 200 kilos. No es el caso de Moni, un elefante marino de 800 kilos, que saluda a la concurrencia mientras se desplaza con un ruidoso movimiento ondulante.

“Cuentan que los delfines alguna vez fueron hombres condenados a vivir eternamente en los mares”. Con esta frase comienza el encuentro con los delfines, en el que los entrenadores logran que los animales saluden, salten y bailen al ritmo de una música potente. El recorido por Aquarium continúa entre guacamayos, lemures, tortugas, pingüinos y un aviario a cielo abierto con especies de distintos lugares del mundo.

En cuanto a las novedades, a partir de fines de este año Mar del Plata contará con un moderno Museo de Arte Contemporáneo, muy cerca del mar y a 300 metros del encuentro de la avenida Constitución con la avenida costanera Camet. Tres salas de exposición estarán distribuidas en el nivel superior de sus dos plantas.

Despojada del tránsito ruidoso de las multitudes, Mar del Plata fuera de temporada se parece a aquel paraíso que planificaron sus fundadores hace más de un siglo. Todo aquello que se oculta en el verano reluce en esta época con una luz distinta. Por eso, uno elige el atardecer para despedirse, allí donde la arena es cada vez más rosada y la gente se pone de cara a un sol que ya se fue.

“La buena felicidad dicen que no se nota”, anuncia un grafiti frente a Playa Varese. Y uno piensa que ninguna otra frase podría captar mejor el andar cadencioso y despreocupado de una ciudad que presume de ser feliz.

 

IMPERDIBLES

Sierra de los Padres. A pocos kilómetros del mar, saliendo de Mar del Plata por la avenida Luro y la ruta 226, el paisaje cambia de relieve. En Sierra de los Padres, los caminos serpentean por las laderas y las casitas balconean sobre el valle. Antes de llegar a la cima, el ambiente luminoso y abierto desemboca en gigantescas formaciones de roca. La Gruta de los Pañuelos es una cueva natural, donde miles de fieles fueron anudando sus deseos en largas guirnaldas, atadas alrededor de una imagen de la Virgen de Luján. Cuenta la leyenda que la costumbre de anudar pañuelos la inició una pareja de inmigrantes italianos que ansiaba concebir un hijo. El deseo les fue concedido y desde entonces miles de personas se acercan hasta este lugar para atar sus propios pañuelos. A pocos metros de la gruta, en la cima de la sierra, un paseo comercial incluye locales de venta de artesanías y confiterías con espectaculares vistas del valle.

Laguna de los Padres. Aquí se puede remar, pescar o contemplar las especies de aves que pueblan la zona. A orillas de la laguna se puede visitar una réplica de la antigua Reducción Jesuítica del Pilar y el Museo Municipal José Hernández, donde el autor del “Martín Fierro” pasó largas temporadas y se nutrió de experiencias que reflejó en su obra. Con chicos, es imperdible la visita al complejo de laberinto y juegos La Casualidad, que invita a encontrar la salida de un intrincado laberinto de 12 mil plantas. También se puede trepar un muro de escalada, practicar arquería y probar el golfito de 9 hoyos, con 150 metros de recorrido.

 

LA BUENA MESA

Mar del Plata huele a pescado fresco, pasta recién amasada, tortas y alfajores caseros, churros y medialunas. La ruta de los sabores es tan amplia, que cualquier lista resulta arbitraria. El día pue-de comenzar de cara al mar, con un café y el tradicional sabor de las medialunas de la confitería Boston. Toda caminata despierta el apetito y, en ese caso, lo mejor es desembocar en el puerto, donde se puede elegir entre distintos restaurantes que ofrecen pescados, paellas y cazuelas.
En el otro extremo de la ciudad, en el restaurante del an-tiguo muelle del Club de Pes-ca se destacan los mariscos.
Otros reductos para deleitarse con pescados del día y mariscos son Viento en Popa y el bodegón Stella Maris.
Los churros en alguno de los locales de Manolo´s son cita obligada para la merienda. La Cabaña del Bosque –en medio del perfumado Bosque Peralta Ramos– es ideal para tomar el té en un ambiente mágico, con vajilla de porcelana y exquisita repostería.
Desde hace más de medio siglo, Parrilla Perales es una posta obligada, donde se disfruta de una atención cálida y carnes tiernas y bien adobadas. El lechón es el plato estrella de la carta.

 

EL MIRADOR
Para caminar sin apuro
Santiago Fioriti
sfioriti@clarin.com

El viento ya no sopla con tanta fuerza y cede el paso a una suave brisa marina, que parece acompañar el movimiento de las olas. En primavera, Mar del Plata es ideal para caminar sin apuro ni rumbo cierto: es uno de los secretos de los 44 km de costa. Hay que dejarse llevar por sus calles, bares y laberintos, porque hay mucho más que costa: barrios cargados de historia muestran la ciudad que late a espaldas del mar.
Las apacibles calles de Los Troncos son las mismas que caminaban Borges y Bioy Casares cuando veraneaban en la Villa Victoria Ocampo, que sigue anclada allí, en el corazón del barrio, y a donde vale la pena regresar en cualquier época del año para recorrer su cultura, los jardines arbolados y las habitaciones, que –según su dueña– habían sido diseñadas para que entraran los árboles y el cielo. Si el turista tiene suerte y tocan jazz en vivo, sin dudas, la velada será de lujo. Mar del Plata ofrece alternativas para no ser pensada –a veces peyorativamente- sólo como un balneario. Estos días es posible disfrutar de su costado menos frívolo. Una opción es el circuito Astor Piazzolla –que arranca en la Rambla–, con su inolvidable música de fondo.

 

MINIGUIA

COMO LLEGAR
Desde Buenos Aires hasta Mar del Plata son 404 km por Autopista a La Plata y ruta 2; cuatro peajes, $ 59.
Bus cama ejecutivo Plusmar, Tony Tur, El Cóndor, El Rápido Argentino, Micromar o Flechabús desde Retiro, $ 243 ida.
Aerolíneas tiene vuelos diarios sin escalas desde Aeroparque; ida y vuelta con impuestos en clase Económica, desde $ 880.

DONDE ALOJARSE
Habitación doble con vista al mar, desayuno y TV cable en el hotel 3 estrellas Guerrero, $ 475 (www.hotelguerrero.com.ar).
Habitación doble con cochera, copa de bienvenida, desayuno, wi-fi, TV cable, gimnasio, sauna y jacuzzi en el hotel Dos Reyes, $ 789 (www.dosreyes.com.ar).
Habitación doble con desayuno, gimnasio, wi-fi y TV cable en el hotel Sheraton, $ 1.321; con spa, pileta climatizada y estacionamiento, $ 1.535 (www.sheratonmardelplata.com.ar).
Paquete “Relax y armonía” en el hotel Costa Galana, $ 716 la noche por persona (estadía mínima, dos noches) en base doble. Incluye desayuno, gimnasio, spa, masaje descontracturante, piscina climatizada, TV cable y wi-fi (www.hotelcostagalana.com).
Habitación doble con desayuno, cochera, wi-fi y TV cable en la hostería Killarney, $ 450; triple, $ 550 (www.killarney.com.ar).
Carpa para dos personas en el camping El Griego, $ 100; casa rodante con 4 personas, $ 210; motorhome, $ 220; cabaña para 4, $ 300 (www.elgriego.com.ar).
Sierra de los Padres cuenta con una amplia variedad de cabañas, además del apart y spa Sierra de los Padres.

QUE HACER
Entrada a Aquarium, $ 139; de 3 a 10 años y jubilados, $ 99; por Internet, 20 por ciento de descuento. Abre de viernes a domingos y fines de semana largos de 10 a 18 (la boletería cierra a las 16).
Pase embarcado en el crucero Anamora, $ 95; hasta 10 años, $ 60. Sábados, domingos y feriados a las 11.30 y a las 16.
Entrada al laberinto La Casualidad, en Sierra de los Padres, $ 25; golfito, $ 10; muro de escalada, $ 20; arquería (doce flechas), $ 20.

QUE Y DONDE COMER
Churros, en Manolo.
Medialunas y sándwiches, en Confitería Boston.
Lechón a la parrilla, en Perales.
Pescados y mariscos, en el restaurant del muelle del Club de Pesca y en El Timón, en el puerto.
Tés y tortas, en La Cabaña del Bosque (bosque Peralta Ramos)

 

INFORMACION

En la ciudad de Bs. As., Casa de la Provincia de Buenos Aires: av. Callao 237, tel. 4371-7045/7.
En Mar del Plata, (0223) 494-4140/495-1777.
informes@turismomardelplata.gov.ar
http://www.turismomardelplata.gov.ar
http://www.turismo.gba.gov.ar

 

Fuente: clarin.com

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