Los emprendimientos se multiplican en distintas áreas de Mar del Plata con diferente tipología; unidades amplias y con amenities, las más buscadas


Costa atlántica

Las obras, protagonistas

 

Por Darío Palavecino  | LA NACION

MAR DEL PLATA.- Un experimentado hombre del negocio inmobiliario local asegura que si el mismo ritmo que tienen las obras en construcción se reflejara en las operaciones de venta, el presente de la actividad sería brillante. El desarrollo de nuevos edificios avanza y sólo se había retraído por una normativa municipal que restringió la proliferación de este tipo de inmuebles en barrios residenciales.

Ahora, con la escasez de dólares como principal obstáculo, el desafío es atraer nuevamente a los compradores, tanto a los que buscan vivienda propia como aquellos que ven en los ladrillos una opción para salvaguardar sus ahorros. Porque si alguna repercusión especial ha tenido la abundancia de pesos por sobre los dólares es que aquellos valen y son muy bienvenidos para el desarrollo de nuevos proyectos. Materiales y mano de obra se pagan en moneda nacional, por lo que estos billetes toman especial valor para esta industria.

Como quien lanza un puñado de semillas en un terreno fértil, aquí las torres de departamentos brotaron, se multiplicaron y crecen entre chalets y comercios de los barrios Chauvin, Stella Maris, La Perla y, sobre todo, inmediaciones de la calle Güemes, ese shopping a cielo abierto que a la hora de las compras y la gastronomía se convirtió en uno de los paseos favoritos de marplatenses y turistas.

“Con el nuevo ordenamiento se habilitaron torres más bajas en las zonas residenciales que eran las más buscadas, pero hay emprendimientos por toda la ciudad”, reconoce Luis Silva, presidente de la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios de Mar del Plata.

Siempre con amenities, con mayoría de unidades de dos y tres ambientes, pero también con opciones para los que buscan mayores comodidades, estos edificios fueron un boom durante los últimos años, tanto desde la etapa de pozo como a la hora de la venta. “Este año, con los cambios en la economía hubo un momento de desconcierto, pero la ventaja para retomar el ritmo fue la rápida flexibilización hacia el peso”, confirma Leo Bagnato, responsable de Development Argentina, que desarrolla su segundo emprendimiento en la zona de Chauvin, Element.

Esta y las otras zonas citadas se convirtieron en alternativas prioritarias para los desarrolladores, tanto grandes como chicos. Los primeros, porque se quedaron sin espacios disponibles en la primera línea, la más buscada por ellos y sus clientes; los otros, porque a partir de fideicomisos encontraron una posibilidad de dar forma a un negocio muy rentable.

Lo que estaba en ejecución sobre los principales espacios del frente costanero está terminado o en etapa final. Biscayne Beach y Acuarela, frente a Varese, son dos de las torres avanzadas; en Playa Grande, en tanto, avanza Palcos del Golf, y el resto de los grandes emprendimientos está en etapa de proyecto.

En primera fila, lo más impactante es el Maral Explanada, que tiene diseño del reconocido arquitecto César Pelli y se levantará en Rawson y la costa, frente a Playa Chica. Ya se ven los primeros movimientos de obra y se habilitó la reserva de unidades, que arrancó muy bien.

En las cercanías, a espaldas de los verdes del parque San Martín, también se proyectan Serena y Malecón Playa Chica, otras dos edificaciones con departamentos de jerarquía. Y después de mucha controversia con vecinos parece estar lista para entrar en obra la torre Neptuno, en Viamonte y la costa.

Hay que reconocer, además, que inversiones algo menos ambiciosas, pero siempre interesadas en coquetear con el mar, se empiezan a abrir lugar hacia el Norte. Primero fue el frente que se extiende desde La Perla hasta avenida Constitución, y la tendencia ahora sigue hacia Parque Camet, favorecida por accesos cómodos y bien iluminados que se empalman con la nueva autovía 11.

Esa zona también ha tenido impulso a partir de la construcción en marcha del Museo de Arte Contemporáneo, una obra del gobierno bonaerense que es de las más ambiciosas que haya emprendido aquí en los últimos tiempos. Manzanas linderas se han convertido ahora en motivo de conflicto, ya que mientras los vecinos de las inmediaciones las pretenden como espacio verde y de recreación, el Estado nacional pretende utilizarlas como receptoras de un complejo habitacional comprendido en uno de sus planes sociales.

Silva dijo que la cantidad de operaciones se redujo con respecto a años anteriores. Una realidad confirmada por el Colegio de Escribanos bonaerense, que habla de 22% menos de ventas de inmuebles en la provincia. Pero el desarrollador considera que aun así, el movimiento y el momento no son malos: “Lo que más cambió es que casi todas las operaciones ahora se cierran en pesos y que se demora más en alcanzar un acuerdo para determinar el valor de la unidad que estaba tasada en dólares”, indicó.

Bagnato cree que si la gente se mentaliza que el dólar desaparece como medio de pago en operaciones inmobiliarias y los bancos aún no logran toda la confianza, invertir en ladrillos “es la mejor forma de dolarizar los pesos”

 

Fuente: lanacion.com.ar

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