Documento de la comunidad geográfica sobre el tema de la Ex Terminal en Mar del Plata


Documento de la comunidad geográfica sobre el tema de la Ex Terminal en Mar del Plata

5 Octubre, 2010 in Uncategorized | by javiermdq (Editar)

Documento de la Comunidad Geográfica  de la Charla Debate

“Las Iniciativas Privadas y las Políticas Públicas por el Espacio Público – Ex Terminal de Ómnibus de Mar del Plata” organizado por el Departamento de Geografía

– Facultad de Humanidades -Universidad Nacional de Mar del Plata –

30 de junio de 2010*

La ciudad de Mar del Plata sigue siendo uno de los principales núcleos urbanos con mayores índices de desocupación, pobreza, indigencia aunque desde los primeros años del Siglo XXI la actividad turística, principal actividad económica y social de la zona, haya crecido y con ello se hayan gastado fortunas en mejoras en el equipamiento urbano y en infraestructura en relación a  la actividad turística.

Mar del Plata ha incurrido una vez más, en territorializar proyectos e iniciativas privadas sobre el espacio público como la ciudad de Buenos Aires hizo en “los noventa”, cuando “entrabamos al primer mundo”. Buenos Aires se deshizo de valiosos edificios e infraestructura pública, que hoy se han convertido en valiosos espacios reconvertidos y refuncionalizados para grandes emprendimientos comerciales privados: las Galerías Pacífico, Alto Palermo, Shopping Abasto, Patio Bullrich.

En contraposición a este modelo de privatización del espacio público, en ciudades como La Plata o Rosario esto no ha pasado con la misma profundidad y hoy son un ejemplo en la reconversión de espacios públicos en desuso y descuidados para su uso para proyectos culturales o lugares donde conviven en forma armónica las actividades comerciales, sociales y culturales.

El caso de las iniciativas privadas para las dos manzanas de la Ex Terminal de Mar del Plata parece resultar algo nuevo y que promete aires pujantes y modernos, pero si miramos más allá de la ciudad, lejos de la bruma de nuestra cotidianidad nos vemos que estos proyectos de grandes superficies comerciales,  reproducidos a lo largo y ancho de la mano de globalidad.

El problema también es profundo por las racionalidades y mentalidades de quienes se han sentido representados por estos proyectos e iniciativas. Entonces los actores locales terminan plasmando en el espacio la misma razonabilidad de los actores extra territoriales, que terminan hasta siendo  representados entonces por actores locales.

Los debates que se han dado acerca del futuro para el espacio de la Ex Terminal parecen redundar sobretodo en las voces en contra en que es “lo peor que ha pasado en los últimos años”. Vale la pena recordar que este proyecto convive con el “tierra arrasada” que se está dando con los últimos viejos chalets que persisten de la Mar del Plata de la villa balnearia aristocrática. La ciudad ya ha vivido a lo largo del Siglo XX como muchas de sus imágenes y representaciones se veían demolidas y cómo se volvían a crear nuevas marcas y paisajes que reemplazaron a las existentes.

El edificio de la Ex Terminal, además de haber sido durante gran parte del Siglo XX la Estación de Ómnibus de Mar del Plata, con anterioridad fue la primera estación de trenes de la ciudad y es una gran huella de la arquitectura ferroviaria.

Una  de las principales fallas a la hora de plantear la discusión sobre el futuro de las dos manzanas de la Ex Terminal, es la ausencia de voces planificadoras desde el ámbito académico- universitario- profesional que no siga los lobbies empresariales. Se sigue esa tendencia histórica de abordar las problemáticas justamente cuando ya se volvió en “problema” la cuestión. Es imprescindible generar voces y mentes que discutan previamente el futuro de los espacios públicos.

Falto un debate amplio y democrático para el destino de los terrenos que son de todos los marplatenses, se convierta en un lugar de encuentro público, un nuevo espacio de sociabilidad para el barrio, vecino y los visitantes, una nueva plaza en una zona y en una ciudad que tiene un fuerte déficit de espacios verdes y públicos.

Otro factor de importancia, que tampoco ha podido volverse visible para la ciudadanía es en relación a los marcos legales que hasta podrían trabar el desenlace final para la Ex Terminal: la Ley de Grandes Superficies Comercial de la Provincia de Buenos Aires y la desvirtuación de Ley Saggese. No se analiza la posible vulneración de estas dos normas legales. Es llamativo que ninguna cámara corporativa, asociaciones profesionales y la política de la ciudad, se hayan expedido en contra u objetado con el impulso de otras ocasiones.

Las herramientas de planificación y de la gestión concertada que en algún momento  han existido en la ciudad, hoy han quedado reducidas a meros estamentos burocráticos como el Plan Estratégico del Partido de General Pueyrredon o el ya prácticamente desarticulado Foro Cívico.

La resolución discrecional del proyecto futuro de la Ex Terminal por estos días puede sentar  riesgos tanto desde lo legal, como lo económico y desde lo patrimonial para Mar del Plata.

Hasta donde se sabe, cualquiera de los proyectos no es otra cosa que shoppings baja la máscara de cultural, una gran mise-en-scène que no hace sino profundizar las consecuencias sociales y medioambientales de este tipo de realizaciones.

Porque un centro de compras, de gastronomía y de recreación – porque de eso hablamos – no es una comunidad en su sentido más amplio y tradicional. Segrega a las personas según su capacidad adquisitiva, en lugar de permitir contactos continuados con los vecinos

Como interviene en la lógica anterior la intervención del estado en un espacio público. Por un lado aceptando la lógica  del mercado o la autorregulación inconsciente de la economía por las fuerzas del mercado. Por otro lado, con lo que cabe calificar como regulación consciente, principio de organización social que conlleva suponer, al contrario de lo postulado para el mercado, que la gente tiene capacidad para reconocer que sus propios intereses y los de los otros. Este presupuesto implica la búsqueda colectiva de objetivos y debates sociales sobre los medios y las formas de realizarlos, en este sentido, esta lógica ha sido lisamente descartada.

Los problemas que estos “shoppings” plantean a la vida y organización de las ciudades son variados y se pueden sintetizar en los siguientes: en la ubicación y tamaño de los nuevos formatos comerciales agravan los problemas ambientales derivados del actual modelo de transporte centrado en el vehículo privado  y (congestión, contaminación, ruidos, acotación del territorio mediante infraestructuras viarias y alto consumo de materiales y energía entre otros.

En segundo lugar, la concentración de la actividad comercial en grandes espacios comerciales tiene importantes consecuencias sobre el espacio público. Éste se banaliza y se desintegra por la super-especialización. Cualquier sitio termina siendo más o menos igual que cualquier otro

Por otra parte  la comunidad se convierte en un artículo de consumo, en una aldea comercial. De este modo, el deseo de vivir una vida comunitaria se satisface de otra forma, por medio de espectáculos que nos venden de manera artificial. Son “calles” o “plazas” de ficción, que imitan las zonas que el cemento, el capitalismo o el desinterés de los responsables políticos están destruyendo. Las calles verdaderas se hacen estériles, se transforman en lugares o sitios por donde transitar rápido, no donde vivir, sólo existen como vías de tránsito a otra parte.

En tercer lugar, habría que añadir otro conjunto de variadas consecuencias que van desde las importantes modificaciones en el valor del suelo y el incremento de las necesidades de ordenación y dotación de infraestructuras públicas, cuyo coste de financiación recae en general en el conjunto de la ciudadanía.

La ordenación espacial y ambiental pretende, en el marco diseñado por los instrumentos de ordenación territorial y urbanística, un desarrollo racional y equilibrado entre las diversas formas comerciales, industriales y de servicios, de manera de encontrar un equilibrio para evitar problemas de tráfico y accesibilidad, fenómenos de densificación, segregación espacial, crecimiento incontrolado y de aumento de la desigualdad de la ciudad, entre otros.

El llamado “urbanismo comercial” de la mano para la instalación de los grandes centros comerciales, poco o nada tienen que ver con la ordenación urbanística, territorial y ambiental de una ciudad. En general, las autorizaciones se conceden por motivos comerciales y no tanto urbanísticos, Por lo tanto hay mucho de comercial y nada de urbanístico cultural, ambiental y de la cosa pública. Una cosa  son los criterios e intereses comerciales y otra los urbanísticos, públicos y ambientales. La ordenación del territorio por parte del Estado, implica velar por la utilización racional de todos los recursos naturales y la utilización del suelo de acuerdo con el interés general y no el particular.

*De la misma participaron docentes, investigadores y graduados del Departamento de Geografía, a así como estudiantes, profesionales y graduados de distintas carreras y facultades, actores sociales vinculados a la temática y público en general. La charla transcurrió previa a la decisión municipal de dar a conocer al iniciador de la obra y el posterior cauce burocrático que sigue el  proyecto en el Consejo Deliberante y de su judicialización.

fuente: http://geografiaycostas.com.ar/2010/10/05/documento-de-la-comunidad-geografica-sobre-el-tema-de-la-ex-terminal-en-mar-del-plata

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