Mudarse a la Costa y teletrabajar: cuánto cuesta comprar una casa o un departamento cerca del mar


Tendencia en pandemia

Cada vez más familias eligen ese cambio de vida. Los valores en Mar del Plata, Pinamar, Gesell y otras.

Por el valor de su vivienda actual en Capital, muchos consiguen en la Costa una muy superior. Los precios bajaron hasta 30% el último año. Foto: Sanz y Ordoqui / Archivo

Actualizado al 13/04/2021 8:05

Son profesionales. Tienen hijos. Viven aún en pequeños departamentos donde hacen home office. La pandemia está llevando a familias de ese tipo a pensar seriamente en dejar la gran ciudad para irse a vivir con más espacio, aire libre y tranquilidad. Para ese cambio de vida hoy muchos apuntan a la Costa.

En inmobiliarias de Mar del PlataPinamarVilla Gesell y el Partido de la Costa coinciden en confirmarlo.

Desde el año pasado, cuentan, se volvieron cada vez más habituales las consultas -y las operaciones- de gente interesada ya no en un simple alquiler de temporada, sino en comprarse una casa o departamento para irse a vivir cerca del mar. 

Tener playas y bosques a pasos de distancia; una oferta amplia de servicios y opciones de esparcimiento; y bastante tranquilidad en casi todo el año son algunos de los atractivos que los convencen. Todo a pocas horas de la Capital.

Vivir en una gran ciudad pero a pocos pasos de la playa y el mar, el gran atractivo de Mar del Plata. Foto Maxi Failla

Vivir en una gran ciudad pero a pocos pasos de la playa y el mar, el gran atractivo de Mar del Plata. Foto Maxi Failla

Además, haciendo cuentas, la gente nota que, al vender una propiedad en la Ciudad, con el dinero obtenido, en la Costa hoy puede conseguir algo mucho más amplio y con más verde. Por ejemplo, pasar de un pequeño departamento a una casa con jardín.

¿Pero cuánto cuesta hoy convertirse en dueño de una propiedad en la Costa? A continuación, un panorama de los valores que se están manejando en las principales ciudades.

1. Los precios de Mar del Plata

«Con la pandemia la tendencia se aceleró y hoy son muchos los que se están viniendo a vivir a Mar del Plata», confirmó a Clarín Miguel Donsini, el presidente del Colegio de Martilleros de esa ciudad.

«Son en general parejas con hijos -describe-, atraídas porque hay oferta educativa en todos los niveles, incluyendo el universitario. Y por la calidad de vida que implica estar junto al mar, con muy lindos lugares para pasear y salir, y sin problemas de tráfico salvo en enero.»

En materia de departamentos, explicó Donsini, en el centro se consiguen monoambientes usados desde US$ 40 mil y unidades de 2 ambientes desde US$ 65 mil.

La vista desde el balcón de un 2 ambientes de Mar del Plata, en Colón y Buenos Aires, que se ofrece a US$ 68 mil. Foto Gonnet Propiedades

La vista desde el balcón de un 2 ambientes de Mar del Plata, en Colón y Buenos Aires, que se ofrece a US$ 68 mil. Foto Gonnet Propiedades

Con 3 ambientes, uno bien refaccionado con vista al mar en un edificio de Punta Mogotes se puede comprar en torno a los US$ 100 mil, según el martillero.

Cuando se buscan unidades nuevas, con amenities y pegadas a la playa, por supuesto, los valores se elevan.

Así, por un 4 ambientes frente al mar con cochera y casi nuevo se pueden pagar US$ 240 mil en Punta Mogotes y US$ 340 mil en Playa Grande, la zona más costosa.

«Hay de todo. En algunos barrios un lindo chalet se puede conseguir a US$ 100 mil o US$ 150 mil. Lo mismo en zonas algo más alejadas hacia el sur o el norte que se están buscando mucho, como Bosque Peralta Ramos, Santa Isabel, Chapadmalal, Santa Clara del Mar y Mar del Cobo», agregó Donsini. 

2. Los precios de Pinamar

Claudia Liscio, presidenta del Centro Profesional de Martilleros y Corredores Públicos de Pinamar, cuenta que también en esa zona reciben varias consultas «todos los días» de interesados en irse a vivir allí.

«Están viniendo a radicarse muchas parejas jóvenes de profesionales con hijos y mascotas -describió Liscio-. Empezó a pasar en pandemia porque ven que pueden teletrabajar desde acá, disfrutando el mar y el verde, y con la chance de ir por el día a Buenos Aires si fuera necesario.»

Un 2 ambientes nuevo en Pinamar, a 80 metros del mar, que se ofrece a US$ 164.900. Foto Gustavo Nogueira Real Estate

Un 2 ambientes nuevo en Pinamar, a 80 metros del mar, que se ofrece a US$ 164.900. Foto Gustavo Nogueira Real Estate

Según Liscio, la mayor cantidad de consultas es por casas con jardín, que cerca del mar se consiguen usadas desde US$ 120 mil en Pinamar y desde US$ 200 mil en Cariló.

También se apunta a dúplex con jardines pequeños, que pueden ser algo más económicos, ya que los valores arrancan en US$ 100 mil en Pinamar. Los nuevos de 3 ambientes, si se compran mientras se construyen, arrancan en US$ 150 mil.

En cuanto a departamentos, Liscio dice que en Cariló, en edificios muy cercanos al mar con amenities, se ven monoambientes a US$ 120 mil y unidades de 3 ambientes desde US$ 180 mil.

«A diario estamos recibiendo muchas consultas de personas que averiguan para irse a vivir a Pinamar, Ostende, Cariló y Costa Esmeralda», coincidieron en Gustavo Nogueira Real Estate, una inmobiliaria de la zona adherida al sistema de marketing Century 21.

El living de una casa de 4 ambientes que se ofrece usada en Pinamar por US$ 199.000. Foto Gustavo Nogueira Real Estate

El living de una casa de 4 ambientes que se ofrece usada en Pinamar por US$ 199.000. Foto Gustavo Nogueira Real Estate

En Pinamar, detallan, un 3 ambientes usado céntrico se puede conseguir desde US$ 100 mil; y uno nuevo, a partir de US$ 150 mil. Mientras que para mudarse a un 4 ambientes céntrico cercano al mar se necesitan al menos US$ 200 mil.

«Si se apunta a Costa Esmeralda, allí se ofrecen casas de 3 o 4 ambientes con pileta desde los US$ 160 mil, propiedades de 700 a 1.000 m2″, añadió Gustavo Nogueira, el dueño de la firma.

3. Los precios de Villa Gesell

En Villa Gesell el fenómeno se expresa en que, además de haber consultas para comprar propiedades, muchos están pidiendo contratos de «alquiler permanente con opción a venta«. Un modo de «probar» antes de dar el gran paso.

Lo dijo a Clarín Sergio Coronel, el presidente del Centro de Martilleros y Corredores de Villa Gesell, quien también observa una «tendencia muy marcada de los que ya son propietarios y sus parientes a quedarse más tiempo en la ciudad, teletrabajando».

«Acá los valores son muy inferiores a los de Capital y el Conurbano», remarcó. 

En la ciudad de Villa Gesell, detalló, departamentos o dúplex de 2 ambientes parten de US$ 60 mil; los de 3 ambientes arrancan en US$ 70 mil; y por una casa familiar se piden al menos US$ 100 mil.

4. Los precios del Partido de la Costa

Por un 2 ambientes a estrenar en este edificio de San Bernardo, a 2 cuadras del mar, piden hoy US$ 51 mil. Foto Gabriel González Propiedades

Por un 2 ambientes a estrenar en este edificio de San Bernardo, a 2 cuadras del mar, piden hoy US$ 51 mil. Foto Gabriel González Propiedades

En la línea de balnearios que va desde San Clemente del Tuyú hasta Mar de Ajó y Nueva Atlantis, pasando por Santa Teresita, Mar del Tuyú y San Bernardo, también notaron un creciente interés de familias por radicarse.

«Lo que más hubo fueron personas que consultaron para hacer un alquiler anual, a modo de prueba piloto«, indicó Cristian Cabibbo, presidente del Centro de Martilleros y Corredores del Partido de la Costa.

«Hay gran demanda de alquileres permanentes. Y desde diciembre vemos también mucho interés por comprar, aprovechando que en un año los precios en dólares bajaron 20 a 30%«, añadió Jorge González, de la inmobiliaria local Gabriel González Propiedades, integrante de la Red 777.

«Se ha vendido bastante. La mayoría de nuestros clientes pone a la venta la vivienda que tiene en su ciudad y se viene para acá, donde el dinero les alcanza para algo muy superior«, agregó.

Una casa de 4 ambientes con cochera en Santa Teresita, a 5 cuadras del mar, se ofrece a US$ 73 mil. Foto Gabriel González Propiedades

Una casa de 4 ambientes con cochera en Santa Teresita, a 5 cuadras del mar, se ofrece a US$ 73 mil. Foto Gabriel González Propiedades

El corredor puso como ejemplo el caso reciente de una mujer que vivía en un PH en Avellaneda. Lo vendió por US$ 130 mil y ahora está por comprar, por menos de US$ 80 mil, una casa de 85 m2 con jardín a cuatro cuadras del mar.

«Acá una casa muy digna con no más de diez años de antigüedad se compra por US$ 800 a US$ 1.000 por metro cuadrado, mientras que en el GBA lo mismo puede costar US$ 1.500. Y en Capital, mucho más», comparó González.

Cabibbo, al frente del Centro de Martilleros local, estimó que en la zona departamentos usados promedian hoy los US$ 30 mil si tienen 1 ambiente, US$ 40 mil con 2 ambientes US$ 50 mil con 3 ambientes, lo que se aplica también a los dúplex.

«Para comprar una casa los precios arrancan en US$ 100 mil, aunque en zonas como La Lucila, Aguas Verdes, Costa del Este o Costa Esmeralda hay que hablar de al menos US$ 120 mil o US$ 150 mil», cerró.

MG

Ir a Mar del Plata y teletrabajar: cuánto sale alquilar por mes en Manantiales y otros edificios top


Tarifas llamativas

El complejo cerró como hotel y hoy renta aparts por al menos 30 días para hacer home office, lo que es tendencia. Opciones y precios.

Trabajar con vista al mar y pasear como turista en el tiempo libre, el combo tentador que lleva a muchos a Mar del Plata. Foto: Christian Heit.

Personas que en pandemia pasaron a trabajar en home office y no tienen hijos en edad escolar notan que ahora nada los ata a la gran ciudad. Y que ya no necesitan estar de vacaciones para cambiar de aire. ¿Por qué no irse, entonces, un mes o dos a la Costa para teletrabajar con vista al mar y pasear como turistas en el tiempo libre?

En pleno invierno​, con tarifas de alojamiento muy inferiores a las del verano, para muchos profesionales que ahora son trabajadores remotos algo así puede resultar posible de pagar: un lujo accesible.

Y en ciudades como Mar del Plata, de hecho, esto es toda una tendencia que se expresa en una mayor oferta y demanda de alquileres de departamentos​ por períodos extensos en temporada baja.

«Lo notamos en las inmobiliarias. Es muchísima la gente que se está viniendo a Mar del Plata a teletrabajar y a disfrutar del mar, los paseos, la gastronomía, los cines, las calles sin tráfico…», explicó a Clarín Miguel Donsini, presidente del Colegio de Martilleros de esa ciudad.

Mar del Plata se puede disfrutar en cualquier momento del año, y en invierno los precios bajan. Foto: Télam/Archivo.

Mar del Plata se puede disfrutar en cualquier momento del año, y en invierno los precios bajan. Foto: Télam/Archivo.

«Trabacaciones» en la «ciudad virtual»

«Por este fenómeno -amplió Donsini- hoy ya hablamos de Mar del Plata como una ‘ciudad virtual’. Muchos porteños que ya tenían aquí una propiedad la empezaron a usar más durante el año. Y el resto va alquilando por meses. Varios, incluso, luego se terminan quedando a vivir.»

Para estos planes híbridos de trabajo, paseo y relax -que algunos llaman «trabacaciones«- la gente busca en principio alquileres temporarios mensuales.

Apuntan especialmente a departamentos equipados que admitan a las mascotas del hogar, con buen Wi-Filinda vista y en lo posible en edificios de alta categoría cercanos al mar.

¿Pero cuánto puede costarle a una pareja de teletrabajadores irse un mes a a Mar del Plata en esas condiciones?

Clarín averiguó tarifas de alquiler mensual para septiembre, comenzando por las de Torres de Manantiales, el emblemático complejo de edificios cercano a Playa Varese que hace muy poco estuvo en boca de todos.

Torres de Manantiales y sus 190 departamentos en dos edificios gemelos frente al mar. Foto: GSV.

Torres de Manantiales y sus 190 departamentos en dos edificios gemelos frente al mar. Foto: GSV.

Vivir un mes en Manantiales, ¿accesible?

Lo que ocurrió en julio fue que, en medio de la grave crisis hotelera, quienes manejan Manantiales decidieron que deje de funcionar como hotel. Esto para limitarse, con menos personal, a rentar aparts aptos para home office por períodos de al menos 30 días.

Lo que ofrecen ahora para estos alquileres temporarios son departamentos de 1 a 3 dormitorios con balcón y vista al mar, amoblados, con cocina plenamente equipada, electrodomésticos, Wi-Fi, TV por cable, ropa de cama y todo lo necesario para vivir y trabajar cómodamente. 

¿Cuánto cuesta? A quien consultaba días atrás por un 2 ambientes de 45 m2 para todo septiembre le pedían $ 95.000 al mes ($ 3.167 por noche). Tarifa que no prevé servicio de mucama ni otros típicos de hotelería.

Por un 3 ambientes de 70 m2, en tanto, presupuestaban $ 120 mil ($ 4.000 por noche) con el mismo régimen. Y si se incluye el derecho de usar cochera, en cualquier caso, hay que pagar $ 8.000 más.

La vista de Mar del Plata desde el balcón de un departamento de Torres de Manantiales. Foto: TDM.

Los precios de alquilar departamentos por inmobiliaria

Por fuera de este caso, en el Colegio de Martilleros marplatense indicaron que por un departamento equipado estándar apto para home office en un edificio frente al mar, de una zona como Punta Mogotes, se puede pagar alrededor de:

  • $ 40 mil al mes para un monoambiente ($ 1.333 por noche).
  • $ 50 mil al mes para un 2 ambientes ($ 1.667 por noche).
  • $ 60 mil al mes para un 3 ambientes ($ 2.000 por noche).

Y si se apunta a edificios top con cochera y amenities (como pileta y gimnasio) de las zonas más cotizadas de la ciudad, como Playa Grande, los costos del alquiler pueden ser en esta época de:

  • $ 60 mil al mes para un monoambiente ($ 2.000 por noche).
  • $ 80 mil al mes para un 2 ambientes ($ 2.667 por noche).
  • $ 90 mil al mes para un 3 ambientes ($ 3.000 por noche).

y por la zona de Plaza Colon podes dar con la Inmobiliaria Sanz y Ordoqui Propiedades que podra rentarte unidades de acuerdo al siguiente cuadro:

  • $ 35 mil al mes para un monoambiente ($ 1.133 por noche).

  • $ 45 mil al mes para un 2 ambientes ($ 1.451 por noche).

  • $ 52 mil al mes para un 3 ambientes ($ 1677 por noche).
  • Trabajar como siempre y luego disfrutar de Mar del Plata, la propuesta que atrae a muchos en pandemia. Foto: Fabián Gastiarena/Archivo.

    Si en cambio se apuntara a una zona menos céntrica, como Bosque Peralta Ramos, una cabaña con 2 dormitorios, 130 m2, calefacción y todo incluido se puede conseguir por inmobiliaria a $ 50 mil por mes, indicó Donsini.

    Y aclaró que quienes alquilan departamentos por más de un mes pueden en general negociar rebajas. Así, por ejemplo, en vez de pagar $ 180.000 por 3 meses de teletrabajo en un 3 ambientes estándar, podrían abonar $ 150.000.

    La alternativa del «hotel office», más costosa

    Pasar un mes teletrabajando en un alojamiento de alta categoría y con servicios de hotelería incluidos ya requiere disponer de otro presupuesto, bastante más elevado.

    Para todo todo septiembre, por ejemplo, un conocido apart hotel de 4 estrellas ubicado frente a la Bristol está ofreciendo en estos días unidades equipadas:

    • De 1 ambiente estándar con vista a ciudad por $ 156 mil para el mes entero ($ 5.200 la noche).
    • De 1 ambiente superior con vista al mar por $ 213 mil al mes ($ 7.100 la noche).
    • De 2 ambientes estándar con vista a ciudad por $ 224 mil al mes ($ 7.467 la noche).
    • De 2 ambientes estándar con vista al mar por $ 254 mil al mes ($ 8.467 la noche).
    En verano y en invierno, en los hoteles de la Costa se ve a muchos turistas teletrabajando. Foto: Fernando la Orden/Archivo.

    En verano y en invierno, en los hoteles de la Costa se ve a muchos turistas teletrabajando. Foto: Fernando la Orden/Archivo.

    Por otra parte, en un conocido cinco estrellas de Playa Grande que incluye en sus tarifas desayuno, spa, gimnasio y otros servicios se puede pagar al menos $ 18.500 la noche por una habitación doble estándar y $ 28.800 la noche por una suite con vista frontal al mar. Lo que arrojaría un gasto mensual de al menos $ 546.000.

    Queda claro que Mar del Plata, también como ciudad para el teletrabajo, ofrece opciones para todos los bolsillos.

    MG

    Fuente: https://www.clarin.com/servicios/ir-mar-plata-teletrabajar-sale-alquilar-mes-manantiales-edificios-top_0_mxR-G6oN9.html

    Mar del Plata como nunca la viste


    Volver a “La Feliz” tiene para mí sabor a infancia, a adolescencia y a juventud. A esos tiempos en los que el tiempo era eterno. Tiempos de vacaciones de diciembre a marzo, una utopía hoy en día.

    Por Valeria SchapiraFecha de publicación: 15 de Agosto 2021, 06:24hs

    La Rambla, los lobos marinos y el complejo Casino/Hotel Provincial, la postal típica de Mar del Plata (Imagen Valeria Schapira).
    La Rambla, los lobos marinos y el complejo Casino/Hotel Provincial, la postal típica de Mar del Plata (Imagen Valeria Schapira).

    Mar del Plata es de esas ciudades difíciles de etiquetar, que tiene algo para complacer a cada quien. Es la aristocracia de los edificios de su Belle Epoque en un coctel con lo popular. Mar del Plata es un apasionante recorte sociológico y político de la Argentina: desde sus épocas de balneario top hasta el auge de los hoteles de trabajadores sindicales. Y el mix que se fue gestando con las décadas y que hace de ella un lugar poco equiparable a otro.

    No podría ser objetiva con la ciudad en la que pasé mis veranos, desde bebé. Mi corazón tiene retazos porteños, rosarinos y marplatenses. Y parte de ese corazón se hizo añicos cuando vendí el rincón de mi viejo en el mundo después de su muerte: su dos ambientes en Playa Varese, en General Paz y la costa.

    Hablo de Varese cuando éramos tres o cuatro los que bajábamos de los departamentos con nuestras reposeras. ¡Cómo disfruté tantos veranos en los que, con amigas nos colábamos en la pileta del hoy cerrado Torres de Manantiales y choluleábamos a los famosos que hacían “A la playa con Gasalla”.

    Mar del Plata es mi viejo yendo todos los días un ratito al casino y retirándose, “a tiempo” como él decía, cuando ganaba unas fichas.

    Mar del Plata, cautivante en verano e invierno por igual (Imagen Valeria Schapira).

    Mar del Plata es el flaco del que me enamoré en la adolescencia y me llevó en moto a tomar algo a un bar en los acantilados (a escondidas de mi mamá que nos tenía prohibido subir a motos).

    Mar del Plata es mis primeros laburos: como camarera de un bar en la calle Alem que se llamaba IXIS y como extra de la última película de Alberto Olmedo.

    Mar del Plata son las noches de juerga en Constitución cuando todavía se podía caminar por las calles sin miedo.

    Mar del Plata es el ciclo “Traiga su manta y escuche” en Villa Victoria, los conciertos de Soda Stereo en el Súper Domo, mi vieja revoleando una campera con el “Tirá para Arriba”, de Mateos en Fuerte Apache. Mar del Plata son las medialunas de la Boston, las cenas en el Stella Maris, las camperas de Juan B Justo… Mar Del Plata es las guardias eternas en los teatros para conseguir los autógrafos de los galanes: Carlos Calvo, Pablo Alarcón, Raúl Taibo…

    De ayer a hoy

    Pasaron varios años hasta que regresé a “la Feliz”, un nombre liviano para una ciudad con tanta carga emocional. Durante varias temporadas, Villa Victoria fue escenario de presentaciones de mis libros. Después vinieron los viajes por el mundo, la pandemia y la vida misma… y no volví más. Este verano, pandemia mediante, decidí hacer un revival. Viajé en el tren y grata fue la sorpresa. El servicio es espectacular, económico y confiable. Tarda algo más de cinco horas, pero salvo la velocidad, nada que envidiar a los del primer mundo.

    Villa Victoria Ocampo, un lugar mágico (Imagen Valeria Schapira).

    Mar del Plata es una ciudad que, en cualquier temporada requiere varios días de estadía para recorrerla a fondo. Sabido es que cada cual viaja de acuerdo a sus posibilidades así que te cuento algunos básicos para una visita exprés: Hay playas para para todos los gustos, desde las céntricas como la Bristol o Playa Grande hasta las de La Perla o las más top, pasando el faro. Hay hasta una playa canina. La playa, aunque sea para unos mates, siempre es plan.

    El bosque Peralta Ramos es un lugar mágico para tomar el té en un entorno especial. Demasiado urbanizado para mi gusto vintage, pero dicen que no hay que resistirse al progreso.

    La Mar del Plata aristocrática

    Mar del Plata es la San Sebastián argentina: posee una arquitectura e historia dignas de ser valoradas. La rambla Bristol data de 1912, es de estilo academicista francés y en sus orígenes era el paseo de las clases aristocráticas de Buenos Aires. Hoy es una peculiar fusión de remembranzas de esos tiempos y el tren de la alegría.

    Vale la pena darse una vueltita por el viejo hotel Provincial, hoy refaccionado y en manos de una cadena. Sus salones merecen un recorrido, son majestuosos y nos remiten a las épocas en que las clases adineradas jugaban a la pequeña Europa al lado del mar. Las habitaciones con vista al mar son un deleite. La última película de Olmedo –de la que ya conté fui extra, se filmó en ese hotel (la encontrás en YouTube).

    A Mar del Plata, hay que animarse a patearla y salir de los circuitos tradicionales.

    Se impone una vuelta por la villa Ortiz Basualdo donde funciona el Museo Municipal, las casas del barrio Los Troncos, Villa Mitre, etc. Otra delicia es la residencia veraniega de Victoria Ocampo, centro de reunión de amigos como Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral, etc. La casa fue trasladada en barco desde Inglaterra y armada totalmente sobre una estructura de hierro. Victoria la donó a la Unesco en 1973 y posteriormente fue adquirida por el municipio.

    El puerto y sus lobos marinos (Imagen Valeria Schapira).

    Dicen los trabajadores de Villa Victoria que solo vuelven aquellos que le caen bien a la escritora. Tengo ese privilegio, al parecer: presenté allí varios de mis libros y en uno de ellos apareció alguien “diferente” en una de mis fotos. Quizás era Victoria, quién sabe.

    Con lluvia o sol, pasear siempre

    Salir a caminar, a comer, a tomar un helado por Güemes, Alem u Olavarría es plan obligado. Hay casas de comida para todos los gustos y la gente sale a dar la vuelta del perro, sobre todo si está nublado. Hay cositas para comprar por todos lados. No soy fan de los shoppings pero me gusta mostrarlos cuando tienen un plus, como el caso del Paseo Aldrey que es una mezcla de centro cultural y patio comercial en donde funcionaba la vieja terminal de ómnibus.

    A Mar del Plata, hay que animarse a patearla y salir de los circuitos tradicionales. Por supuesto, nadie escapa a los churros de Manolo y a la foto con el lobo, pero si uno se adentra en sus callecitas, se sorprenderá con pequeños cafecitos, tiendas barriales y propuestas distintas a las clásicas. Acostumbrada a ir de Varese hacia Punta Mogotes, La Perla fue una hermosa sorpresa, llena de barcitos y recovecos encantadores. Para ese lado está el Museo del Mar y la fábrica original de Havanna, hoy convertida en cafetería.

    No puede decir que ha estado en Mar del Plata quien no se ha tomado un café con los fantasmas del Torreón del Monje. Combina espacio gastronómico, playa propia, escollera etc. Desde sus terrazas se ha transmitido cantidad de programas de televisión y, en la época de oro de la farándula vernácula, transitaban por allí todos los famosos.

    Imprescindible la navegación par ver a Mar del Plata desde otro costado (Imagen Valeria Schapira).

    El paseo en barco es imprescindible para ver la ciudad desde otro ángulo. Y también visitar los lobos marinos a la escollera sur. El complejo del puerto ha sobrevivido a la pandemia y es buen plan para quien gusta del pescado. Para gluten free y vegetariana, a la ciudad le falta bastante todavía.

    Qué lindo que es estar en Mar del Plata. Siempre. felices y bailando en una pata. En Mar del Plata soy feliz, cantaba Juan y Juan. Me pasa lo mismo. Tendré que volver para ver los alrededores. Dicen que se ha puesto hermoso.

    (*) Valeria Schapira es escritora y creadora de #ViajoSola. Instagram y podcast.

    Fuente: https://tn.com.ar/sociedad/2021/08/15/mar-del-plata-como-nunca-la-viste/

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