Evalúan endurecer las sanciones por infracciones en obras de construcción


La Municipalidad estudia la implementación de nuevas penas para quienes incumplan con las normas vigentes. En especial, se busca combatir aquellas faltas que se cometen intencionalmente. En el Ejecutivo ya se trabaja en un texto que contendrá penas más severas para los infractores.

Algunas obras, en ocasiones, terminan no coincidiendo con las autorizadas según los planos originales.

La Municipalidad de General Pueyrredon evalúa distintas alternativas para endurecer las sanciones por las irregularidades detectadas en obras en construcción, especialmente, en aquellos casos en los que las infracciones sean cometidas de manera deliberada. Según pudo saber LA CAPITAL, desde hace varias semanas el Departamento Ejecutivo trabaja en la confección de un texto para poner en vigencia nuevas penas mucho más severas que las que rigen actualmente y desalentar la realización de edificaciones clandestinas o que no respeten los límites establecidos por las normas que regulan la construcción.

De este modo se intentaría evitar que los particulares, así como algunos profesionales y empresas del rubro ejecuten obras no permitidas sin afrontar por ello sanciones de magnitud.

Uno de los principales problemas que se pretende atacar se vincula con el hecho de que si bien la mayoría de las edificaciones que se inician cuentan con proyectos aprobados por la comuna, en la práctica algunas de estas obras terminan no coincidiendo con las autorizadas según los planos originales.

Generalmente, cuando este tipo de irregularidades son detectadas, los responsables reciben actas de infracción por parte de los inspectores municipales, dándole intervención a la Justicia de Faltas.

“Lo cierto es que si bien los jueces pueden imponer una multa por una suma de dinero, la pena termina siendo menor al beneficio obtenido por el inversor que transgredió las normas”, le explicó ayer a LA CAPITAL un funcionario que viene participando de la elaboración del proyecto.

Concretamente existen algunas faltas que suelen cometerse “con plena conciencia”, como puede ser construir más pisos de los permitidos, ocupar más superficie de terreno o avanzar sobre la línea municipal. “Se trata de una práctica a través de la cual se realiza una edificación de más metros cuadrados que los que habían sido autorizados según las normas. El problema es que las multas aplicadas a veces tienen un monto menor a la ganancia económica que el propietario puede obtener en zonas donde el valor inmobiliario del metro cuadrado es muy elevado”, se explicó.

De hecho, desde hace varios meses tanto en el Ejecutivo como en el Concejo Deliberante se viene hablando sobre la necesidad de elevar el valor de las multas, para evitar que a algunos constructores les siga resultando “conveniente” cometer una falta deliberada para mejorar su rentabilidad. Por eso, el municipio ya comenzó a definir un texto que, además de elevar el valor económico de las sanciones, incluiría otras disposiciones para cortar por lo sano este tipo de prácticas. Entre las medidas que serían aplicadas figura la de impedir que cualquier nueva edificación en la que se detecte alguna de estas infracciones pueda ser subdividida. De este modo, en el caso de un edificio, su propietario no podría comercializar ni escriturar los departamentos mientras no se subsane la irregularidad. Además, se está elaborando un procedimiento que permita agilizar el trámite de demoliciones de estas construcciones clandestinas que a veces terminan convirtiéndose en edificaciones permanentes.

Por otra parte también se está considerando la posibilidad de que los constructores que cometan infracciones en una obra vean condicionada la posibilidad de seguir ejerciendo la actividad, trabando la aprobación de nuevos proyectos mientras no hayan sido resueltas las sanciones pendientes.

Asimismo se establecería que el monto de las multas económicas aplicadas sufran un paulatino incremento en su valor en el caso de que los sancionados demoren en subsanar la falta, aplicando así un mecanismo similar al de las astreintes judiciales.

La elaboración de este texto está especialmente dirigida a profesionales y empresas constructoras cuyos nombres suelen aparecer de manera “recurrente en obras conflictivas”. Se trata de “una minoría dentro de la actividad, pero aún así es importante tener una normativa más rigurosa y ejemplificadora”, le indicó un funcionario a LA CAPITAL. Además de construir más pisos de los permitidos, ocupar ilegalmente más superficie de lote o de avanzar sobre la línea municipal, es sabido que existen muchas otras argucias mediante las cuales, las normas de construcción suelen ser burladas.

Por ejemplo, una de ellas consiste en presentar planos con una “sala de máquina” en la terraza de un edificio, junto a la cual, es construido uno o varios departamentos que no figuraban en el proyecto original. Otra picardía habitual consiste en proponer la construcción de un edificio con planta baja libre, para acceder así al beneficio de poder construir un piso adicional. Pero lo cierto es que en ocasiones y una vez finalizada la obra la planta baja libre termina siendo cerrada para, por lo general, convertirse en locales comerciales.

 

fuente: diario la capital

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