¿Cómo “bailaron” el peso argentino y las principales monedas del mundo al compás del dólar?


Mientras que las divisas de países como Brasil se apreciaron, en términos reales, por la fuerte lluvia de capitales procedentes del exterior, la Argentina se subió al podio con la “manito” que le dio la inflación. Cuáles son las consecuencias de haber pasado al frente. Acceda al ranking de monedas

¿Cómo “bailaron” el peso argentino y las principales monedas del mundo al compás del dólar?

Por Juan Diego Wasilevsky iProfesional.comSi algo caracterizó al 2010 fue la enorme cantidad de récords que batió la Argentina en numerosos planos.

En efecto, a lo largo del año pasado se alcanzaron las mayores marcas históricas en producción y venta de vehículos, patentamiento de motos, intercambio con Brasil, recaudación tributaria y hasta en viajes al exterior, sólo por mencionar algunos casos destacables.

Sin embargo, uno de los hechos más remarcables, pero por sus efectos indeseables en la economía, se dio en el plano cambiario: en 2010, el peso argentino fue la moneda que más se apreció respecto al dólar en todo el mundo, en términos reales.

Sucede que, si bien la divisa estadounidense había arrancado el año pasado en $3,82 y llegó a diciembre cotizando a $4 -lo que implicó una devaluación del peso cercana al 4,5%-, este efecto quedó totalmente diluido por la fuerte presión inflacionaria.

Al respecto, un informe elaborado por la consultora Econviews, dirigida por Miguel Kiguel, destacó que la suba de precios anual que sufrió la Argentina, del orden del 25%, generó que la moneda local, a pesar de haberse devaluado en términos nominales, haya finalizado 2010 con una apreciación real del 15,5%, fenómeno del que ya había dado cuenta iProfesional.com el mes pasado (para ver la nota, haga clic aquí).

El siguiente gráfico es más que elocuente y muestra cómo “bailaron” las monedas al compás del billete verde:


En este sentido, desde Econviews alertaron que “desde el año 2003 que el peso no se apreciaba tanto contra el dólar en términos reales“. Y recalcaron que, a diferencia de lo que ocurrió siete años atrás, “la revaluación de 2010 ha sido de ´mala calidad´, en el sentido de haber sido explicada por una elevada inflación, y no por una alta apreciación nominal“.

Cabe destacar que el peso argentino se quedó con el primer puesto, obteniendo una amplia diferencia respecto al yen japonés, que ocupó el segundo lugar del podio tras sufrir una apreciación del 10,6%, una cifra casi 5 puntos menor.

A diferencia del caso argentino, esta divisa se volvió más cara porque numerosos inversores la tomaron como un resguardo, especialmente frente a los problemas que a lo largo del año castigaron a la zona del Euro.

Por otra parte, el tercer y cuarto puesto correspondió a Brasil (8,7%) y Chile (7,3%), respectivamente.

Esto se debió a que, en un contexto marcado por el exceso de divisas estadounidenses en el mundo, numerosos inversores se volcaron en masa a países emergentes que ofrecían altas tasas de interés, de modo que en esas plazas se incrementó considerablemente la oferta de dólares, provocando una apreciación en la cotización de sus monedas.

Otros casos “destacados”
Más allá de la performance del peso, la consultora de Kiguel destacó en particular el caso de Venezuela que, si bien exhibió en 2010 una inflación casi 8 puntos mayor que la de Argentina, implementó una marcada devaluación del Bolívar, del 21%. Este mix culminó en una apreciación del 7,8%.

Pero no todos los países vieron a sus monedas fortalecerse. En la vereda de enfrente se situaron las economías que adoptaron el euro, una divisa común que experimentó una fuerte depreciación -en términos reales- del orden del 7,2%.

Según Econviews, esto estuvo explicado por “los problemas que presentan algunas de las naciones de la eurozona y los temores a que finalmente se implemente algún tipo de reestructuración de deuda soberana en alguno de los países más afectados”.

Las causas
Recientemente el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, explicó el fenómeno del movimiento de las monedas en su blog personal: “En muchos países, la revaluación es resultado de la creciente confianza en la capacidad de sus economías de crecer con estabilidad. Este es el caso de Brasil, Chile, Perú, Colombia y Uruguay en América del Sur. Estos países, al haberse mantenido abiertos al comercio y a la inversión externa, al haber logrado mantener baja la inflación en base a buenas políticas monetarias y al haber dejado funcionar libremente los mercados, han creado un clima de confianza entre los productores e inversores privados que promueve la entrada de capitales”.

“Lamentablemente no es éste el tipo de revaluación monetaria que se está dando en Argentina. El precio del dólar está disminuyendo en relación al de los bienes y servicios internos, como sucede en otras naciones, pero no por confianza, como en esos países, sino por inflación, como ocurre también en Venezuela”, agregó el ex funcionario.

En diálogo con iProfesional.com, Gonzalo Bernat, economista jefe de Finsoport, destacó que “hay un aspecto clave y es que la Argentina, al utilizar el tipo de cambio como ancla inflacionaria, dado que una suba tendría como correlato un alza en los precios, indefectiblemente avanza hacia una única dirección: la pérdida de competitividad con respecto a los principales socios comerciales con los que opera”.

Sin embargo, desde Econviews destacaron que este fenómeno no es un hecho aislado del año 2010. Por el contrario, el peso argentino fue la moneda que más se apreció desde enero de 2007, fecha en la que empezó a exacerbarse la inflación a nivel local, aun cuando durante todo ese período hubo numerosos países que convalidaron fuertes apreciaciones nominales.

De este modo, Econviews puso en duda que durante los últimos años la actual administración haya trabajado para sustentar uno de los pilares de la economía tras la salida de la convertibilidad: el famoso “tipo de cambio competitivo”.

Consecuencias
A la hora de analizar las consecuencias que genera esta apreciación, Cavallo trazó una clara diferencia entre la Argentina y el resto de los países donde el dólar se abarató.

En el caso de Brasil o Chile, según el ex ministro, “si bien la revaluación de monedas crea problemas a algunos exportadores y pone presión sobre actividades internas que compiten con importaciones, no se trata de un fenómeno que desalienta la inversión, ni siquiera en estos sectores que ven caer los precios relativos de los bienes que ofrecen. Ello ocurre porque la buena organización promueve el continuo aumento de la productividad y logra preservar la competitividad externa, pese a la revaluación monetaria”.

En cambio, en el caso de la Argentina, “cuando se produce una apreciación del peso, la pérdida de competitividad es muy gravosa y termina alimentando expectativas de devaluación que terminan agravando el problema inflacionario”.

Es un hecho: la Argentina está en un círculo vicioso, en el cual las continuas presiones salariales exacerba, año a año, la suba de costos, en un contexto en el que la fuerte demanda de bienes de consumo corre por encima de la oferta, que a su vez no logra expandirse por un déficit en el nivel de inversiones, según alertan cada vez más analistas.

El problema es que la Argentina, durante 2011, tiene todos los “condimentos” para cerrar otro año en la cima del ranking. Según Bernat, “nuestra estimación es que la devaluación estará por debajo del 10% y la tasa de inflación correrá por encima del 25%, con lo cual, volveremos a experimentar una fuerte apreciación del peso”.

Esto generará que el tipo de cambio real bilateral con respecto al dólar -es decir, considerando la variación de precios local y de EE.UU.- vuelva a ubicarse, por primera vez en una década, en los mismos niveles del 1 a 1.

Luciano Laspina, economista jefe del Banco Ciudad, explicó recientemente a iProfesional.com algunas de las consecuencias de este “revival noventista”: cuando el tipo de cambio converja, “esto implicará, por ejemplo, que vuelva a ser tan accesible para una parte de la sociedad viajar y consumir en EE.UU. como lo era durante la convertibilidad”.

Otra de las consecuencias, según explicaron desde Deloitte, es que “todos, a medida que mejora nuestro salario y el tipo de cambio se mantiene estable, nos estamos sintiendo más ricos en dólares. Esto genera que podamos demandar más productos de origen importado, que tienen precios en esa moneda”.

Esto es lo que explica por qué los fabricantes prevén vender 1,4 millones de televisores LCD durante 2011, un nivel sin precedentes, dado que sería una cifra un 40% superior a la comercializada durante el año pasado, que recibió todo el “viento de cola” por el campeonato mundial de fútbol.

Y es lo que también permite estimar, por ejemplo, que a lo largo de 2011 se alcance un nuevo récord en la venta de motos -segmento donde hay un fuerte componente importado-, con más de 620.000 unidades patentadas, un 10% más que el año anterior.

Sin embargo, así como hay quienes podrán veranear en el exterior o comprar un LCD de más pulgadas, hay algunos sectores que no saldrán tan beneficiados con este modelo.

Al respecto, desde la consultora Ecolatina advirtieron que “la industria es la principal perjudicada en un escenario de atraso cambiario, dado que la pérdida de competitividad terminará afectando a la producción y al empleo”.

De hecho, esta fuerte apreciación del peso fue la que contribuyó al boom de importaciones que vivió la Argentina a lo largo del 2010, año en que las compras al mundo se dispararon nada más ni nada menos que 45%, generando una caída del superávit comercial del 25%.

En este contexto, Bernat alertó que el regreso del 1 a 1 “complicará mucho a la industria argentina, pero más que nada a las pequeñas y medianas empresas, que son las principales generadoras de puestos de trabajo. Distinto es el caso de las automotrices, que destinan casi el 90% de sus exportaciones a Brasil, donde todavía hay ventaja cambiaria, o del agro, sector que se maneja con precios internacionales”.

Laspina sostuvo que “si bien este atraso ahora no está causando un gran perjuicio a nivel macroeconómico, sí va a generar tensiones en el plano micro. Es decir, no habrá tensión por falta de dólares en el mercado, pero sí por una pérdida de rentabilidad marcada entre las empresas. Vamos a tener más compañías en la línea de fuego, principalmente de los rubros textiles, calzado y electrodomésticos”.

“Todavía nadie levanta la bandera de rendición, todos siguen aprovechando el boom del consumo. El problema es que, a medida que el tipo de cambio real llega a ese nivel similar al del 1 a 1, de a poco las importaciones que hasta ahora llegaban para complementar la producción nacional, van a comenzar a sustituirla”, disparó el analista.

Desde Deloitte, alertaron que “en un contexto inflacionario, los empresarios están temerosos y no se invierte todo lo necesario para acompañar la demanda. Entonces, cuando se agote el capital físico y humano y no haya ´combustible´ para seguir creciendo a tasas altas, la sociedad comenzará a abandonar la idea de inflación como sinónimo de alto crecimiento y ahí surgirá el descontento. Esto no sucederá en 2011, todavía hay margen, pero comenzará a hacerse más notorio a partir de 2012”.

fuente: infovae.com

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